La Crestería

Manuel Sotelino

Toreros cofrades

EL pasado viernes en la iglesia de la Victoria, fui invitado por ‘Con la Venia Tertulia Cofrade’ a presentar una mesa redonda compuesta por cuatro toreros cofrades y la presencia también del conocido abogado sevillano Joaquín Moekel. Los toreros eran Alfonso Cadaval, Rafael Serna, Alfonso Oliva Soto y el jerezano Juan José Padilla.

Fue un interesante encuentro en el que los matadores de toros hicieron mención de las imágenes de su devoción y de las cofradías de las que son hermanos. Ellos también forman parte de los cortejos de nazarenos y bajo el anonimato del antifaz dan gracias a Dios y a su Madre por haberles acompañado cuando se pasan las ‘duquelas’ oscuras de los miedos ante la cara de los toros. Las fatigas del toreo.

El torero se juega la vida cada tarde que se dispone a ponerse un traje de luces y se enfrenta a un burel con dos pitones que busca la muleta o el capote para embestir. El hombre, casi por definición, ante situaciones que no puede controlar como el enfrentamiento entre él y un animal belicoso, necesita ponerse en las manos de una fuerza superior.

También cuando vienen las cornadas y los malos momentos, el torero se acuerda de sus imágenes con el fin de buscar su protección. Las pequeñas supersticiones, el compromiso contraído con lo no tangente y la trascendencia necesaria para llevar a cabo un oficio como el torero, son pautas que siempre han acompañado a los hombres de luces.

Nuestro gran José José Padilla, Rafael Serna, el torero de camas Oliva Soto y Alfonso Cadaval, dieron buena cuenta de ello. Se les notó por la ilusión con la que hablaban de sus cofradías.

Sin duda que los toreros son héroes. Pero para llegar a ese estadio, han tenido que solicitar ayuda de una fuerza superior a ellos. Bonito encuentro en definitiva. Gracias a la inquietud, la organización y trabajo que llevan a cabo los amigos de ‘Con la Venia’.

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