La Crestería

Manuel Sotelino

Cofrades ‘in memoriam’

HA sido el año de la pandemia. De las suspensiones y de la ley de Murphy (si algo puede salir mal, saldrá). Seguir lamentándose de lo mucho de negativo que ha tenido este 2020 nos hace caer en un pesimismo que no nos lleva a nada bueno. El otro día, el conocido cofrade Paco Pacheco me decía que a ver cuándo se me iba a ocurrir escribir algo positivo en el Diario. Lleva usted razón, querido Paco. Pero no hay más remedio que contar las cosas tal y como son. Y muchas veces sin paños calientes. Para qué vamos a darnos coba. En cualquier caso, para tu información, estimado Paco Pacheco, prometo hacer en este 2021 propósito de enmienda. A ver si van cayendo las buenas noticias porque yo estaré encantado de sentarme frente a la pantalla y que el teclado eche una buena fumata blanca.

Y por cerrar el maldito capítulo del año que por fin se fue, recordar a los que también se fueron pero dejando huella. Cofrades que siempre reconocimos como de los nuestros. Muchos son los nombres a los que echaremos de menos y que dejaron una herida en nuestro corazón.

Hoy quiero acordarme de los que ya no están y que disfrutan de la eternidad del rostro del Señor, de su Señor al cual siguieron como grandes cofrades que fueron. Déjenme que me acuerde en esta Crestería de Juan Soto de la Calle, de los Judíos y del siempre recordado Manuel Rodríguez Porrúa. De Julián Azcutia Martínez que siempre estuvo a los pies del Cristo de la Lanzada. Y de mi Aitana Fernández que nos asestó un hachazo cuando decidió irse con su Señor de la Salud.

También se fueron Domingo Asenjo Agarrado y Andrés Brioso, conocidos cofrades de la Oración en el Huerto. Ante el rostro bellísimo de la Virgen de la Confortación estarán ya para siempre.

Se fueron este año Manolo Vallejo sempiterno hermano mayor del Rosario de Montañeses. Y Pepe Montoro que fue alma mater de la Buena Muerte. Mi querido Fernando Morales siempre con su cámara en ristre ante su Santo Crucifijo de la Salud. Y el Nene de la Candelaria. Se fue también el que fuera hermano mayor de la Defensión, Claudio Troncoso.

Y en la hermandad de la Coronación, Paco Escalera y Paco Núñez al cual siempre lo recordaremos en la delantera de su Virgen de la Paz y Aflicción.

También se nos fue ‘Dominguito’ Pinteño que ya se encuentra junto a su Madre del Desamparo

Y por si fuera poco, el entrañable ‘Dominguito’ Pinteño, hermano del Prendimiento ante la adversidad que ya está junto a su Madre del Desamparo.

Y Paco Barra Bohórquez, que se nos fue hace unos días y del que siempre recordaré esa gran talla de cofrade con mayúsculas. Devoto de nuestra Esperanza franciscana.

Al año 2020 aún le quedaban días en el calendario y a falta de dos, Antoñita Montaño también nos dijo adiós. La camarera perpetua de su Jesús Nazareno al cual no abandonó nunca.

Todos ellos estarán en nuestro recuerdo por considerarlos como de los nuestros. Y que Dios los tenga en su Santa Gloria.

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