Alberto Núñez / Seoane

La desgracia de España

Somos un país desgraciado. Desgracia, según el Diccionario de la Lengua Española, significa: percance, adversidad, acontecimiento funesto. Nosotros, cumplimos escrupulosamente con todos los requisitos para poder calificarnos como desgraciados.

Con el error que cualquier generalización implica, resulta evidente, porque los hechos así lo atestiguan, que el grueso de los españoles carece del mínimo imprescindible de amplitud de miras para que la sensatez y 'lo razonable', sean las pautas que marquen la actitud colectiva cuando las circunstancias lo exigen: este es nuestro 'percance'.

La vana estupidez con la que nos miramos al ombligo y, en las profundidades de nuestra íntima conciencia individual, nos pensamos más listos, mejores o 'distintos' al resto de los mortales, vanidad ególatra, por donde quiera que lo mires; nuestra adversidad.

El ejercicio constante, ininterrumpido y perseverante, de una hipocresía, más que enfermiza, visceral o patológica; congénita y, con posterioridad, genéticamente mejorada y endémicamente adaptada, por generaciones, hasta convertirse en una de las lacras que imprimen nuestro carácter; es el funesto acontecer que ha marcado nuestra Historia y, con más fuerza que nunca, califica nuestro presente.

Abro un diario económico nacional, uno después de otro, y leo, por ejemplo, que Trinidad Jiménez, la desastrosa ex ministra de Sanidad, dice que "los Presupuestos Generales del Estado -PGE- suponen un ataque a la sostenibilidad económica del sistema de dependencia". Olvida, con hipócrita facilidad, que el Gobierno del que formó parte acabó, en siete años y medio, con la sostenibilidad del 'sistema', no sólo del de Dependencia, de todo el 'sistema', menos, eso sí, el de los hipopótamos de Guinea Bissau, a los que tanto cariño, sin duda imprescindible, y tantos miles de euros dedicó… ¡país! (Forges)

Valeriano Gómez, el peor ministro de trabajo de la Democracia: "El PSOE cambiará esta Reforma Laboral en cuanto llegue al Gobierno", "están en riesgo los derechos de los trabajadores". Lo menos que este buen hombre debiera hacer, tras la inmunda debacle laboral de la que fue, junto con su jefe Zapatero, máximo responsable; es quedarse callado, durante muchos, muchos años. Es inaudita la osadía de este fracasado incapaz. Vergüenza ajena provoca, en cualquiera que la tenga, escuchar como semejante inepto puede permitirse dar consejos a nadie cuando, con mando en plaza, no hizo sino frenar, destruir, arrasar y enterrar el empleo en España… ¡cosas veredes, amigo Sancho! (D. Quijote)

"El Gobierno -el actual- está acabando con un proyecto de país equilibrado, cohesionado y justo". ¿Quién podría decir esto, con propiedad?, es obvio que alguien que hubiese sido responsable de un proyecto de país equilibrado, cohesionado y justo. Busquemos, en la reciente historia de España, a ver a quien encontramos, o mejor, y más corto, elijamos a alguien que, sin el más mínimo género de duda -partidismos vergonzantes al margen-, seguro que jamás ha sabido hacer ni, por ende, ha tenido, nada que se pueda parecer a "un proyecto de país equilibrado, cohesionado y justo"…. ¿lo tienen? El 98% de ustedes ya dieron con la respuesta: Zapatero. Pues bien, la autora de la "sentencia" no es otra que Doña Elena Valenciano, vicesecretaria del PSOE, casualmente, el Partido de Zapatero.

Los ricos se hicieron más ricos, los pobres, más pobres. Las diferencias sociales, económicas y laborales entre Comunidades se volvieron abismales. Las grandes fortunas, las multinacionales y los empresarios más poderosos, apenas pagaban impuestos; los trabajadores, funcionarios, autónomos y pequeños empresarios soportaron más del 82% de la recaudación impositiva directa: ¡un país equilibrado!, señora Valenciano.

Cataluña se disocia de España, incumple su Estatuto, desacata al Tribunal Constitucional, impide hablar en español multando y castigando a quien no se exprese en catalán y prohíbe lo que otros españoles consideran "patrimonio cultural": los toros. El País Vasco, a su bola: excluyente y xenófobo con todo lo que "huela" a España, inventando a su antojo una Historia que nunca fue, satanizando la cultura y la herencia de la que, mal que les pese, es su nación; con un régimen económico distinto al del resto, privilegios fiscales propios, etc. … Las islas Baleares convertidas en un "lander" alemán. Las Canarias haciendo de su capa un sayo… ¡un país cohesionado!, señora Valenciano.

Terroristas etarras por las calles, violadores condenados sin encarcelar, delincuentes multirreincidentes en libertad, los asesinos de Marta riéndose de todos, el de Sandra Palo, de copas; presos con beneficios y prebendas vergonzantes, EREs fraudulentos, corrupción generalizada, ex-consejeros y directores generales en prisión… :¡un país justo!, señora Valenciano.

Y, para terminar, Valenciano, muy seria y reticente, va, y dice: "financiación con dinero público para sanear entidades bancarias: no". Yo, estoy de acuerdo con eso, absolutamente, pero… el Gobierno de su Partido, el PSOE, entregó en 2010, la suma de 36.000 millones (treinta y seis mil millones de euros) a los Bancos españoles para sanear sus balances, ¿me lo explica? ¡Apúntate a la Legión, te decían, y verás mundo! (Legionario cabreado en un comic de Asterix y Obelix)

Estas, son las actitudes que llevan la desgracia a una gran nación: España

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