SE pasan de rosca con el republicanismo (no por el hecho de profesarlo y proponerlo, sino por la forma en que lo defienden); tienen un pie en las instituciones y el otro en la calle sin despeinarse intelectualmente por ello; en ocasiones no se diferencian de los grupos antisistema, y propugnan un programa económico que llevaría a España a la ruina (sin por ello dejar a salvo la buscada igualdad social).

Pero, oiga, Izquierda Unida lleva unos cuantos años buscando fórmulas para renovar la política y construir una formación más abierta, participativa y democrática. Una orientación en la que se ha metido el PSOE a trancas y barrancas, decidiendo en los congresos cosas que las ejecutivas luego dejan de practicar, y de la que está a años luz el Partido Popular, el más jerarquizado, burocrático y paquidérmico de los grandes partidos nacionales.

Ahora la coalición que gobierna junto con los socialistas en Andalucía -aunque a veces se conduce como si estuviera en la oposición- ha acordado en su Consejo Político organizar unas elecciones primarias para la designación de su candidato a las próximas elecciones autonómicas. La condiciones para participar como precandidatos son de lo más flexibles: sólo se les exigirá que reúnan los avales del 5% de los militantes. Pero lo más destacado no es esta apertura a la discrepancia y las ambiciones individuales, sino que será la primera vez que estos comicios faciliten el voto de los simpatizantes, con sólo inscribirse en los registros locales y sin pagar un euro. Conociendo cómo funciona actualmente la coalición, podría ocurrir perfectamente que voten más simpatizantes que militantes.

Es curioso, porque IU es una organización política con resabios leninistas. Hay algo que no cambia en su discurso: como su fundador, el PCE, se sigue considerando la vanguardia de los trabajadores y el progreso y continúa hablando en nombre del pueblo (a los resultados electorales, ni caso). Sin embargo, en su organigrama y funcionamiento se ha significado entre los partidos tradicionales como el de mayor democracia interna.

Tal vez en el pasado era una democracia de ficción en la que el aparato comunista, actuando con disciplina férrea, ahogaba a las minorías. Pero hace tiempo que en IU no funciona nada parecido a un aparato comunista sin fisuras. Las primarias con simpatizantes son de verdad

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios