LÍNEA DE FONDO

Melchor / Mateo / Mmateo@grupojoly.com

Una elección para toda la vida

Uno no sabe muy bien el momento en que pasa a ser de un equipo, pero cuando lo hace es para toda la vida

UNO no sabe el momento exacto en el que se hace la luz y decide hacerse de un equipo de fútbol o del deporte que sea. Más bien no creo que sea una decisión pensada sino que la elección responde a un aspecto irracional. De pronto, sin darte cuenta, estás calado hasta los huesos. Hay elementos que te pueden ayudar como la influencia territorial. Uno suele ser del equipo de su ciudad o viene en los genes. El padre, madre o los dos son seguidores de un determinado club y al final el niño cae en las redes. Los triunfos de un equipo suelen también atraer a los oportunistas que se casan con los triunfos por encima de los colores o el escudo.

Sin embargo, a pesar de todos esos condicionantes, el momento en el que salta la chispa y pasas a ser un militante acérrimo cae en una nebulosa y eso que es una decisión importante porque eso te va a acompañar durante toda la vida. Juanma López Iturriaga, en un sensacional artículo sobre la actual situación del Real Madrid, dice que para él el equipo blanco es como una novia que con el paso del tiempo se puede dejar o abandonar. En cambio, tu equipo verdadero es como una madre, a la que profesas amor durante toda la vida. Una metáfora un poco simplista, pero cierta. La relación con tu equipo pasa por fases de euforia y otras de desencanto, pero siempre está ahí, nunca dejas de mirarlo de reojo. Incluso, te puede marcar en tu manera de ser, en disfrutar el doble por los triunfos, en un pensamiento algo fatalista y en una simpatía por los que no son ganadores natos, por poner ejemplos.

Quizás pudo ser en un Trofeo Carranza viendo a un tal Luiz Pereira en la defensa colchonera. O viendo en el Sánchez Pizjuán a un tipo con una muñeca vendada llamado Leal y enfrente a un Sevilla del que recuerdo un penalti obús lanzado por Scotta. Estaba predestinado a ello y al final saltó la chispa. No se sabe cuándo, pero la llama nunca se apaga sino que crece.

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