A RIENDA SUELTA

Manuel Moure

El enemigo

CURIOSo sustantivo: enemigo. Merced al mismo, el mundo ha cambiado de fronteras, la sociedad se ha roto o incluso se ha depurado. Es cierto, en muchas ocasiones al enemigo se le larga lejos porque contamina nuestros principios, porque ensucia los valores que queremos transmitir. Hay ocasiones en las que pienso que si no hubiera enemigos tendríamos que inventárnoslos, pero no en la forma en la que el trío de la Azores decidió poner al mundo bocabajo, comienzo por cierto del dolor de cabeza que aún hace tabletear metralletas por la vieja Europa. Lo primero que hay que tenerle a un enemigo es respeto. Lo segundo, tener muy claro cómo se le va a combatir. Y tercero, adoptar todas las precauciones para que no vuelva a asomar la cabeza si es que tenemos la suerte de derrotarle. No es cuestión de vivir como los americanos de USA, que ven enemigos a todas horas y por todos lados. Ni mucho menos. Pero al menos adquiramos conciencia de que todo lo que defendemos en esta vieja Europa es el fruto de años de sacrificio, lucha... y enemigos abatidos.

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