Luto en el Flamenco

Rafael Benítez Toledano

Fernando, Jerez y las buenas costumbres

La última ocasión en que eché un rato largo con Fernando fue 'an Cá Camacho' -con Paco Camas, Manolo Valencia y Rafa Navas-, y nos zampamos tres ollas de menudo y una bandeja de carmelas. Quizás sea por eso que la tristeza aún no me da para hablar de él en pasado, pero sí para hacer una pequeña reflexión.
Fernando, Moraíto, Manuel Moneo, Diego Rubichi, El Torta, Fernandito Terremoto... la lista sería, y será eterna; y la fiesta de esta noche ahí arriba ni te cuento. Es la bendición y la maldición jerezana: que en el pecado de la costumbre de lo milagroso no llevamos penitencia ninguna. Esta mañana de luto, sin ir mas lejos, yo podría perfectamente compartir tertulia y parada con Manuel Morao a las once en Cristina, tomarme un vaso a la una con Cepero en Los Tres Reyes, y darle una colleja -mejor que no- a Diego Carrasco en Consistorio antes de irme a almorzar.
Este es un pueblo donde, a las siete de la mañana, estás desayunando tan tranquilo en una venta y aparece el repartidor del Bimbo y te monta una fiesta encima de la tostada con manteca. Coges el autobús para ir al hospital y un conductor moreno con uñas como coquinas hace soniquete y sueña falsetas sobre el TPV mientras te cobra. Aquí vas al mercado de abastos y las coliflores, los alcauciles, la morcilla, el jarrete, las criadillas, los chocos, los salmonetes -sobre todo los salmonetes- saltan del mostrador a la bolsa con una pataíta de bronce.
Descansa en paz, Tato, y -ahora sí- abusa de tó.
Fernando de la Morena, por Pepe Yáñez. Fernando de la Morena, por Pepe Yáñez.

Fernando de la Morena, por Pepe Yáñez.

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