Disculpa que te perdone

Juan Alfonso Romero

A propósito del Festival de Jerez

ACABA de comenzar el 24 Festival de Jerez. Un exponente de máximo nivel cultural donde el baile, la danza contemporánea, el cante y el toque flamenco también tienen un lugar muy destacado.

Jerez tiene mucho tirón en esto del flamenco. Las mejores compañías de bailaoras y bailaores estrenan, presentan y giran ideas y propuestas de variados mensajes y actuales tendencias, algunos a la máxima vanguardia, tanto que a veces ni uno mismo alcanza a entender, reconozco mi posible incapacidad.No obstante y hablando con bailaoras absolutamente legitimadas para opinar, coinciden en este planteamiento que no consigo a veces alcanzar sobre propuestas y tendencias que lo que intentan es despistar.

No es lo mismo un bailaor o bailaora que conozca el baile de raíz, el ‘catón’ del baile. Que sepa hacerlo por seguiriya o por caracoles aunque fuera, pero que sepa, conozca y lo haya demostrado. Aunque después quiera innovar como en su día lo hizo Gades, que ya bailó sentado. No es lo mismo que lo haga alguien que lo ha demostrado, que ha bailado con los espíritus de las raíces, a que lo haga alguien que no sabe ni conoce. Son dos cosas muy distintas y saltan a la vista.

Por eso, y por muchas más razones, se agradece enérgicamente a la dirección del Festival, a Isamay y su equipo, que cuiden estos detalles como lo hacen cada año. Un Festival de Jerez que arrancó con Rafaela Carrasco, todo un éxito, a la que daba exquisito gusto y sabor verla bailar el pasado viernes en la gala inaugural. Anoche, sábado nada más y nada menos que el sello, troquel y manufactura jerezana de Antonio El Pipa. Da gusto sobremanera verlo aunque fuera una vez al año, pero hay que ver estas propuestas para resetear el paladar y sanear la retina mirando a un escenario de gusto y armonía que deja esencia de la historia viva. De donde viene el cante, el baile, del origen de los colores morenos y las formas mas flamencas. 

En definitiva, acaba de empezar un nuevo Festival que ya carga con veinticuatro años a sus espaldas. ¿Qué son veinticuatro años?..., nada, un chaval lleno de salud y energía. Un Festival que promete y que tiene la capacidad de reinventarse cada año, como si eso fuera fácil. En programación es muy difícil mantenerse en el tiempo y el Festival de Jerez lo consigue cada año.

Además, con la presencia de la identidad de la tierra que lo ‘parió’. Con el cante, el baile y el toque de Jerez. En el Villamarta y en los demás espacios. Es esencia y prioridad. Siempre debe estar porque es el epicentro y es el que cada día se hace más presente en las preferencias de viaje de los miles de cursillistas y visitantes que hay alrededor del Festival. Hoy sería imposible prescindir del protagonismo de la tierra en un festival de Jerez. O como diría la letra por Bulerías... “yo no puedo entender que no te guste el cante ni el vino de Jerez” y vaya ud condió.

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