Música

José Manuel Peña

Músico

Entre el flamenco y la psicodelia

Imagen de promoción del grupo. Imagen de promoción del grupo.

Imagen de promoción del grupo.

Miguel Padilla es un gran tipo. Al poco de conocernos ya le decía que era un buen tío. Con el tiempo, lo de “buen tío” se ha quedado entre nosotros como una especie de broma íntima y que a la vez deja entrever la profunda admiración que sentimos el uno por el otro. Llegó sin hacer ruido y así continúa. Eso es lo que me gusta de él, la humildad de los que son realmente grandes. Aterrizó en Jerez en febrero y nos conocimos un par de meses más tarde. Me vio tocando sobre las tablas de Damajuana junto a otro grande llamado Luis Moro. Tras aquella actuación, Miguel supo que terminaríamos haciendo algo juntos. Fue amor a primera vista. Su historia daría para un buen guión de los que ya no se hacen.

Apasionado del flamenco, se lió la manta a la cabeza y se vino para acá con toda su familia desde California. Al principio nos cruzábamos por la calle y nos saludábamos con un gesto amistoso. Un buen día decidimos aparcar las prisas y tomarnos una cerveza. A partir de ahí comenzó todo. Poco después escuché sus magníficas canciones y supe que quería tocarlas con él. El éxito no se alcanza en absurdos programas de televisión o con el reconocimiento masivo. No, el éxito es otra cosa. Comenzamos a tenerlo al ponernos a buscar a otros músicos a los que entusiasmara nuestro proyecto en una época nada propicia para ello. Así llegarían Alfredo Sampalo y Alberto Pinto, un par de viejos conocidos de la escena local.

No hubo mucho que decir ni que explicar. Ambos sintieron lo mismo que nosotros. El último en llegar fue Marcos García, batería de El Puerto de Santa María. Le mandé las canciones y no pudo resistirse. Ya estábamos listos. Reunimos a la banda al completo en la intimidad de un local de ensayo saturado de decibelios y nos pasamos el verano intentando domar un puñado de canciones de rock psicodélico. Esa es la historia. Solo lo hicimos por amor a la música y a un proyecto personal y apasionante. ‘Michael and The Machines’ nos estrenaremos el 4 de octubre en 55 Jazz Club. Creo que va a ser una gran noche para todos los que estemos allí. Pase lo que pase ya habremos triunfado porque un día lo pensamos y terminamos haciéndolo. En resumidas cuentas, eso es el éxito. Para colmo, resulta que el buen tío me envenenó con su flamenco y ahora lo escucho a todas horas. Solo por eso ya mereció la pena.

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