Cosas que pasan

Ricardo Castillejo / Rcastillejo@grupojoly.com

A flor de piel

ME aflige bastante no haber tenido oportunidad de disfrutar más, como persona y personaje, de Rocío Dúrcal. Si hay una virtud que me enamora, ésa es la bondad y, si de algo podía presumir esta mujer, era precisamente de nobleza de sentimientos. Lo mismo que Antonio Morales, su esposo, y sus hijos, Carmen, Antonio y Shaila. Una tribu, en el sentido más bíblico y auténtico de la palabra, de buena gente en medio de una selva de fieras rabiosas por saciar su hambre a costa de lo que sea y de quien sea. Con ellos no han podido y, si Dios y Marieta lo siguen propiciando, tampoco podrán jamás.

Escribo esta introducción inspirado por la conversación que mantuve ayer con Junior, a quien me gusta saludar de vez en cuando para comprobar que, mi anterior afirmación, sigue vigente. Pendiente de la publicación de su libro de memorias, que no biografía, Mucho antes de dejarme, al marido de 'la señora de la canción' se le nota un ánimo estupendo y muchas ganas de seguir recorriendo un camino donde, como él mismo confesaba en televisión hace poco, ha habido sus luces y también sus sombras. Y ahí, reconociendo nuestras debilidades, es cuando nos volvemos más fuertes. Es como el sabio, que aumenta su sapiencia conforme toma consciencia de su infinita ignorancia…

Cuestiones filosóficas aparte, Antonio me explica que su texto ha sido dictado a dos periodistas que iban transcribiendo al papel, con las propias expresiones del narrador, los recuerdos más significativos de su vida y que, el resultado, llegará a todas las librerías el día 25 de noviembre bajo el sello de una de las editoriales filiales a Planeta. "¿Bajarás a Sevilla para que nos veamos?", le preguntaba deseoso de abrazarlo. "Me encantaría. Sabes que tengo casa entre Estepona y Marbella y muchos amigos en Andalucía".

Alejado de polémicas que intentan separar una familia inseparable, Junior, con su ejemplo, siembra la paz. Su sensibilidad a flor de piel es un arma que desarma cualquier mala voluntad. Que cunda el ejemplo.

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