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rafael / sánchez Saus

El fracaso de la Monarquía

LA última encuesta del CIS ha ofrecido resultados desoladores para todas las instituciones, casi con la única excepción de la Guardia Civil. Pero, entre todos, es fuertemente sintomático el rechazo creciente a la Monarquía. El contundente suspenso de la institución no responde, como tampoco su anterior y acostumbrada popularidad, a razones ideológicas de fondo, sino a la imagen del Rey, en primer lugar, y de la Familia, hoy sometidas a un tremendo desgaste. Que don Juan Carlos es plenamente consciente de ello se confirma por sus aireadas declaraciones de hace unos días en las que, a pesar de sus achaques, se mostraba dispuesto a "dar guerra" de nuevo. La traslación práctica de esa actitud la vimos enseguida, cuando en contra de la opinión de los médicos cogió su fusil y se fue al fútbol para presenciar la última debacle madridista, y pocos días después al saberse que trabaja activamente en el muñido de pactos entre el Gobierno sin programa y la oposición sin memoria. Así pues, la guerra prometida parece reducirse a la reedición de viejos guiños que, mucho nos tememos, no poseen ya el carácter taumatúrgico de antaño. Mal camino lleváis, señor, aunque vuestro querido amigo, vieja gloria y estandarte del régimen, Felipe González, haya salido en vuestra defensa con esa finura y profundidad tan suya y tan de vuestros amados socialistas: "Con las cosas de comer no se juega", ha dicho, y de repente los españoles hemos comprendido que en el esquema de poder del socialismo la Monarquía es algo así como la guardiana de las llaves de la despensa de la casta política.

A veces, un tiempo histórico tiene el libro que ofrece las claves para su comprensión. Este que vivimos ya lo ha generado. Javier Castro-Villacañas, abogado, periodista y profesor universitario, se ha sumergido durante años en una investigación sutil e innovadora acerca del carácter último del régimen del 78 que vemos agotarse ante nuestros ojos. La clave del juancarlismo ha sido el haber hecho realidad el acercamiento entre Monarquía y socialismo que desde finales del XIX algunos teóricos habían planteado como fórmula de salvamento de la Corona. El fracaso de la Monarquía, que así se llama el libro, llega a la conclusión, ciertamente sobrecogedora por sus consecuencias políticas y sociales, de que ese pacto no podrá sobrevivir a su soberano impulsor.

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