Si la democracia se ha abierto paso en nuestra reciente historia, es porque hubo un momento que asumimos que el respeto a las ideas del adversario, por muy lejos que estén de nuestra visión del mundo y la vida, es esencial para la convivencia. El mecanismo para la ostentación del poder es el voto, y el secreto de su éxito, el respeto al resultado electoral. Unas veces nos gustará y otras nos dará pavor. Sólo existe un límite: el respeto a la Ley que nos hemos dado sin excepciones, la conculque mi vecino o un diputado. Por eso no entiendo el sectarismo de los líderes de Adelante Jerez, confluencia de IU y Podemos, que fregona en mano, salieron el otro día a limpiar las calles por las que militantes de Vox habían pasado. Ante las críticas de PP y Vox, los ofendidos señores se descolgaron ufanos afirmando que no admiten lecciones de lo que sus Jefes llaman el trifachito, como gustan denominar a las tres derechas, a la que consideran herederas del franquismo. Esta es la izquierda miope, para la que todo lo que queda fuera de su universo estrecho, es fascismo. Usted y yo, que no somos amigos del progresismo homogéneo, somos unos fachas sin remedio. Ellos son la gente, la mayoría social, nosotros, el no-pueblo, aunque las urnas se empeñen en decir lo contrario. Siguiendo su lógica argumental, ellos serían los albaceas de Lenin, Stalin o Mao- los mayores asesinos de masas-, o los sobrinos de Castro, Chávez o Maduro, liberticidas de todo a cien. ¿Hay que llegar a esto? Estos gestos en plan "performance electoral" sobran, también en la derecha cuando se descuelga con campañas hirientes. No creo además que convenzan a nadie excepto a su propia parroquia y a los hooligans que tanto abundan en redes. Menos fregona y más respeto, no vaya a ser que el 26 de mayo el sentido común ciudadano decida barrerlos. Quién sabe.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios