CATAVINO DE PAPEL

Manuel Ríos Ruiz

El futbolismo narrado de Antonio Hernández

EL fútbol tiene su literatura más allá de las crónicas de los partidos y de "Los Cuadernos de Valdano" (El País-Alfaguara, 1997). Ahora mismo recordamos, por ejemplo, la novela "La Eliminatoria", de Ramón Solís, editada por Prensa Española (1970), que fue Premio Nacional de Literatura, en la que se narra la atmósfera excitada de una ciudad en vísperas de un posible ascenso o descenso de su equipo de fútbol. Y en cuanto a la poesía para qué contar, abundan las composiciones desde el poema "Al gran oso rubio de Hungría", de Rafael Alberti, dedicado al portero Plako del Barcelona, a quien vio jugar en Santander, cuando José María de Cossío era presidente del Racing, hasta el poema a Maradona de Mario Benedetti, pasando por la "Elegía a un guardameta", de Miguel Hernández, ante la muerte de Lolo, jugador del Orihuela, o el magnífico soneto al balón de Manuel Pérez Celdrán. Y para mayor abundancia al respecto, anotemos que días pasados se ha celebrado en Córdoba el certamen Cosmopoetia, dedicado al fútbol, en el que se ha presentado la antología "Poesía a patadas", con versos de distintas generaciones líricas.

Ahora bien, ningún escritor coetáneo la ha dedicado mayor atención al tema futbolístico que Antonio Hernández. Después de su admirable "El Betis: La Marcha Verde", libro recientemente reeditado por Algaida, en su colección Calembé, y comentado en este espacio, ahora nos brinda en la misma serie "Gol Sur (Relatos del Cádiz)". El tan significativo poeta de Arcos de la Frontera, tiene como narrador una trayectoria brillante, con novelas de la entidad de ""Sangrefría" y "Vestida de novia", consideradas por el programa cultural "Negro sobre blanco", de Televisión Española, como las más sobresalientes de los años dos mil dos y dos mil cinco, respectivamente. En "Gol Sur", como se dice en la nota editorial, Antonio Hernández nos habla de fútbol para hablar de varias cosas a la vez y, sobre todo, de "las artes y las trampas del cadismo" y: "Al hacerlo, el narrador renuncia a tener la razón absoluta -el fútbol es una condición subjetiva- pero acierta al interpretarlo con trazo directo en estas historias futboleras alimentadas en el drama, crecidas en la superación de la derrota, en las que el humor, una de las formas más inteligentes de hacer literatura, gana por goleada".

No obstante todo lo reseñado, la principal virtud de "Gol Sur" es la misma de todas las narraciones de Antonio Hernández, la peculiaridad de un estilo propio y de una capacidad asombrosa para perfilar personajes y sus expresiones, consiguiendo la atención del lector inmediatamente para mantenerla a lo largo de todas sus páginas. Quien empieza a leer algunos de sus capítulos, por ejemplo: "Cuando me fichó el Cádiz para su equipo B y en el autobús de línea me dispuse a salir del pueblo que no había abandonado nunca por más de dos o tres días, sólo vi el rostro de mi madre tras la ventanilla como si estuviéramos en invierno", no deja de leer gozosamente hasta el final. El fútbolismo narrado de Antonio Hernández, es un "juego" de primera división.

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