hoja de ruta

Ignacio Martínez

El futuro del Canal

EL director general de la RTVA tiró ayer una piedra en un estanque. Cierra su segundo canal para ahorrar 20 millones. En la explicación que dio en el Parlamento añadió que así se reforzará el servicio público y se atenderá mejor a los colectivos con discapacidad sensorial. Pero este no es un problema sensorial, sino laboral. En Canal Sur hay 1.700 trabajadores. Son demasiados, pero naturalmente, como todo hijo de vecino, temen por su empleo, por su sueldo, por su futuro. Hasta ahora los medios públicos autonómicos se han mantenido al margen de los efectos que la crisis está provocando en los grupos privados, incluido éste. Pero les llegan también los recortes. La televisión valenciana, como una plantilla similar a la andaluza, anunció hace pocos días que prescindía de unos 1.200 trabajadores.

Canal Sur se ha quedado sin referencias. Fue fundada en 1987, de acuerdo con un modelo ya caduco, aunque seguía en funcionamiento en Televisión Española. Desde entonces no ha parado de engordar su plantilla, que se duplicó en los 90 y casi se volvió a duplicar en los 2000, mientras en RTVE ha habido dos reconversiones. Aunque su director general lo niegue, está decisión pondrá a gente en la calle. Y no sólo de contratos por obra. También liquidará programas de productoras andaluzas, que generan mucho empleo. Son productoras medianas o pequeñas que además han hecho notables inversiones y que ahora se quedan sin contrato, con deudas y ante la necesidad de despedir a sus empleados. Es muy injusta la diferencia entre los trabajadores precarios de las empresas privadas y fijos de la empresa pública. Unos están en el mercado y otros no.

¿Podemos mantener esta situación? Antes de nada, sería bueno decir que es saludable que haya una empresa pública de radio y televisión. Independiente y de calidad. Y austera. Sobre todas las televisiones regionales cae el estigma de haber sido órganos oficiales de propaganda de los gobiernos respectivos. Canal Sur no ha sido de los peores ejemplos, pero no se libra del sambenito. La calidad de los programas es muy desigual. Los hay excelentes como Espacio protegido o El público lee, precisamente en la segunda cadena. Un canal temático de copla va en la dirección contraria.

Que se mantenga abierta la segunda cadena es positivo. Si en el futuro se puede reestructurar la empresa y mejora la economía, Canal Sur 2 podría convertirse en un 24 horas como el que tiene TVE. A la RTVA le sobran redactores, cámaras y técnicos con oficio para hacer una televisión informativa de proximidad de referencia. Pero ahora eso es inabordable. También parece que lo sea la necesaria revisión del convenio de la empresa y de la dimensión de su plantilla. Un Gobierno que dice que es una cuestión ideológica el mantenimiento del empleo público, seguro que no aprueba ninguna de las dos cosas.

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