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El futuro ya es pasado

¿Cómo será el mundo que viene? Una mezcla inseparable entre tecnología y educación

Me sumo a las teorías que empiezan a publicarse sobre cómo será el futuro del mundo. Nadie puede responder con determinación cómo será, pero suena ilusionante y -¡ojo!- alarmante, porque muy pronto el 47% de los trabajos actuales desaparecerán. Los puestos que son pasado pueden ser casi todos, pero pongo un ejemplo sencillo. En los aeropuertos, han sustituido a la azafata de embarcar maletas por una maquina en la que un señor o señora, virtuales, te explican cómo utilizar el sistema digital que te da la etiqueta que identifica tu maleta. Aún hay mostradores con seres humanos, pero es una profesión que se extinguirá. Así como la de las recepcionistas de hoteles donde, por un procedimiento similar, podremos recoger nuestra llave de la habitación tras responder a las preguntas de otra máquina que nos esperará fríamente en el vestíbulo del hotel. Poco a poco estas profesiones se automatizan. La necesidad del cliente se mantiene porque seguiremos viajando y alojándolos en hoteles. Pero, y esto es de lo que se nos advierte, es que estamos en la Cuarta Revolución Industrial cuya dominación radica en las máquinas y la digitalización. Insisto: la educación es capital. Las gentes, desde los veinte a los más de cincuenta año, han de cursar estudios digitales si quieren tener trabajo. Desaparecen unos oficios, pero van a aparecer otros que estamos sabiendo que están en las startups, con "inversores ángeles", o en la vida hecha a máquina, y menos a mano. Mire, no muy tarde, usted tendrá una impresora 3D en su casa. (Ya se trabaja en la 4D). Con ella podrá imprimir zapatos, corbatas o lo que quiera diseñar. Mientras desayuna podrá hacerse unas gafas de sol en casa. En los hospitales se podrán imprimir huesos diseñados expresamente para el individuo que va a recibir esa prótesis ósea. Se podrá imprimir piel para restablecer la de los quemados. Dos niños de 11 años, en Barcelona, diseñaron una mano robótica para una compañera de clase, Marian. ¿Cómo será el mundo que viene? Una mezcla inseparable entre tecnología y educación puesto que la automatización va a ser la gran revolución. Una de las recomendaciones es potenciar la destreza y preguntarte: ¿qué se me da bien? Pues cuando sea capaz de responder a esa pregunta añádale este slogan: "Si puedes soñarlo, puedes hacerlo". Recojo una gran sentencia: la educación está preparando a los estudiantes para el mundo que muere, no para el que nace.

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