DIARIO DE JEREZ En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Mientras dura la estancia de la humanidad en sus hogares, la Naturaleza alcanza todo su esplendor. Tenemos en estas latitudes meridionales una primavera excepcional, exultante y casi insultante. Estas lluvias espaciadas con estas temperaturas suaves han convertido a nuestros campos en un vergel de plantas y flores como hacía tiempo que no se veían.

Los amigos que tienen la prerrogativa de vivir en el campo me mandan fotos de una tremenda explosión de setas invadiendo los suelos, el rebozuelo la seta más genuinamente nuestra mancha de amarillo oro los alcornocales y me cuentan que los animales se acercan ahora, parece que intuyen el paso atrás de los humanos, a distancias impensables en otros tiempos .Y en rotondas de Jerez crían los conejos y en Colegios solitarios se escuchan los machos de perdiz reclamar.

Quiero recordar en esta época de acercamiento de animales y humanos a una persona precursora de esta hermandad, y que ha fallecido esta semana en nuestra ciudad, el doctor José Antonio Agarrado, excelente profesional y encantadora persona. Hace más de treinta años, en su domicilio de Jerez 74, ayudaba a sacar adelante año tras año a los pollos de cernícalo primilla cuyos progenitores habían escogido para criar las jardineras del edificio de su domicilio. Cuando llegaban de África los adultos, clausuraba parte de su hogar para que criaran con más tranquilidad los que él llamaba "mis niños", aportándole además suculenta comida que hacía que casi todas las crías salieran adelante. Escribía año tras año sus vivencias, divertidas y entrañables. Para quien las quiera conocer, contarles que están depositadas en la Biblioteca del Zoo-Botánico. Justo la semana que entra estaríamos celebrando la Feria de Mayo. Era la época en que los pollitos ya estaban grandecitos y dada la cercanía de su casa, quedábamos en alguna caseta e íbamos a su piso a ver a "los niños", y luego lógicamente, bridábamos en el Real por el futuro de los cernícalos. Descanse en paz un hombre bueno, que allá en el cielo estará más cerca de ellos. Va por ti, por ellos, y por tu dedicación un brindis de oloroso, como en la Feria. ¡Prometido!

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