Alfonso Aramburu

Los ineptos

El abogado de la Manada dijo: "La estupidez humana no tiene límite". Pero se quedó muy corto en apreciar las características negativas de la raza humana, ya que ésta es la peor especie que puebla la tierra.

La maldad humana tampoco tiene límite. Hemos sacrificado a más personas en nombre de Dios que la bomba atómica. Se ha tirado a niños recién nacidos a los contenedores. Bebés de meses han sido hospitalizados después de recibir una paliza. Hombres que violan no solo a mujeres sino también a menores y un sin fin de daños marcados por esta incorregible maldad humana que llega a superar lo peor inimaginable en todos los campos.

La avaricia humana tampoco tiene límite. Personas que solo viven para acaparar riquezas a costa de los demás. La acumulación de bienes, el engaño y la estafa al prójimo para engordar las cuentas bancarias, es otro de los puntos destacables de muchos seres humanos que desprecian el ánimo de las personas que carecen de lo más elemental: la comida y el techo.

La falta de respeto de los humanos hacia todo los que les rodea tampoco tiene límite. Desde la naturaleza a la que degradamos en todos los aspectos, incendios incluidos que asolan nuestro entorno hasta la falta de respeto a la religión, a las leyes y a las personas de nuestros entorno.

La corrupción humana tampoco tiene límite. Tanto a nivel privado, político como público, la corrupción se adueña del cerebro humano hasta llegar a límites insospechados. El corrupto sigue y sigue sin respetar los valores mínimos de la honradez, sin pensar que el dinero público es más importante que el suyo. La corrupción es un mal humano que se ha extendido como una epidemia. Es un virus que hay que combatir, desde el colegio, enseñando la honradez como asignatura de un valor básico de la vida social

La drogadicción y el alcoholismo como parte de convivencia de nuestra sociedad es algo que tampoco tiene límite. Todas las semanas mueren ciclistas atropellados por conductores que dan positivo en estos consumos.

Estos seres humanos en nuestro país, a través de la mal llamada democracia, eligen a los políticos que nos gobiernan y el curriculum de la mayoría se reduce al carné del partido. Es por ello que el resultado es un país pobre en educación, en valores, en respeto, honradez, amor y un largo etcétera que nos hace difícil la convivencia al estar en manos de políticos elegidos por seres humanos cuya invalidez mental tampoco tiene límite. Lo demuestra la ineptitud absoluta de los políticos que se sientan en el Congreso, dictan decretos y aprueban leyes que dejan en libertad a criminales como Santi Potros después de asesinar a 40 personas. No obstante este etarra recibirá un homenaje en el País Vasco porque se sigue provocando el nacionalismo independentista.

Todo lo expuesto demuestra que estamos en manos de ineptos para gobernar España, pero como nuestro presidente no ha sido elegido en las urnas populistas es posible que sea un buen gobernante.

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