El jerez en la sociedad de los dulces

Este pasado lunes conocíamos, a través de las páginas de este periódico, la delicada situación que atraviesa el vino de Jerez. El vino de nuestra tierra sigue decayendo, a pesar de ser único y de los más versátiles del mundo. La desinformación y poca formación que hay al respecto del sherry, incluido en el consumidor local del Marco, es uno de los grandes motivos. Los amantes de los generosos jerezanos debemos informar y formar a la población de las bondades de nuestros vinos. Así, podremos apreciarlos. Maridarlos. Disfrutarlos. Y vivir experiencias con el vino de Jerez. Y sobre todo, a los vinos secos. Ya sean de crianza biológica, de oxidativa o de ambas. Y es que vivimos en una sociedad donde prima lo dulce por encima de lo seco. Las generaciones actuales han nacido con bebidas dulces, empezando con cola-cao en el desayuno, los batidos en la merienda, y hasta los refrescos, con o sin gas, en las comidas. Esta sociedad marcada por el dulzor hace entender que el pedro ximénez sea el vino que mayor repunte haya tenido en ventas, dentro de la D.O., y que los generosos de licor (cream, pale cream y médium) sigan teniendo buenos datos respecto a los secos. Y en los blancos, en este caso de la IGP Tierra de Cádiz, los más vendidos sean los semidulces, siempre sobresaliendo, sin lugar a dudas, ese toque dulzón que está tan marcado en nuestro día a día. En este sentido, estaría bien que el Consejo Regulador del jerez, tornará todas sus estrategias de marketing en dar a conocer los generosos entre el público general. Yendo más allá de prescriptores de alto nivel que, si bien aportan prestigio a la marca jerez y manzanilla de Sanlúcar, no se ve reportado en un gran número de cajas. Que al final, es lo que verdaderamente importa a la hora de sacar adelante el sherry.

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