Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

La jugada (im)perfecta

¿Quién está dispuesto a perder cuando se cree superior a su rival?

18 de enero de 1962. Ida de los octavos de final de la Copa de Europa de baloncesto. Mas de 2.000 tifosi del Ignis de Varese gritaban enardecidos. A falta de dos segundos para el final habían logrado empatar un partido que prácticamente tenían perdido un minuto atrás. 80-80 reflejaba el marcador. Posesión para el Real Madrid. Pedro Ferrándiz pide tiempo muerto. Dos segundos para ganar el partido era una tarea complicada, pero había que intentarlo, como mal menor se jugaría la prórroga.

El único problema era que esa prórroga podría ser un calvario para los blancos, ya que el Real Madrid tenía a su estrella Hightower lesionado en el banquillo, Morrison y Sevillano eliminados, Lluis, Emiliano y Lolo Sainz con cuatro personales.

Con las pulsaciones a más de mil, con el griterío de Varese, con la exigencia y la responsabilidad de dirigir al Real Madrid, Ferrandis fue capaz de abstraerse de ese momento emocional, ordenando a Lorenzo Alocén que ejecutara algo que ya habían hablado en el vestuario antes del partido. Ante la sorpresa inicial, estupor y cabreo posterior, Alocén recibió el balón de su compañero Lluis, se ‘equivocó’ y anotó en su propia canasta. Los compañeros ‘sorprendidos’ se llevaban las manos a la cabeza. El Real Madrid, ‘gracias’ al error de Alocén, perdió ese partido por dos ‘malditos’ puntos, 82-80, evitando la prórroga. En el partido de vuelta, los de Ferrándiz ganaron al equipo italiano por 83-62, con lo que se clasificaron para los cuartos de final. La FIBA se vio obligada a cambiar la norma y, desde entonces, se prohíbe la autocanasta en el baloncesto.La legalidad frente a la legitimidad de esa jugada, la ética de esa decisión y su puesta en escena, hicieron correr ríos de tinta. Pedro Ferrándiz siempre será recordado por esa jugada (im)perfecta. Pero por encima de esos aspectos que tienen que ver con leyes, normas y actitudes, lo que siempre me interesó de esta historia, fue la sangre fría del entrenador madridista, en un momento de máxima tensión, para poner en marcha un plan muy ambicioso.

¿Quién está dispuesto a perder, cuando se cree superior a su rival? ¿Quién está dispuesto a provocar una derrota propia? La competición, el deporte, la vida nos ponen algunas veces en tesituras difíciles de manejar. Porque creernos superior y aceptar una derrota no son compatibles, preferimos ganar aunque el coste de esa victoria sea nuestra derrota final. “Ya sabes lo que tienes que hacer” dijo Ferrándiz.

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