Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

No son juicios, son prejuicios

Parece no haber filia sin fobia en la convulsa España contemporánea

Por Fernando Esteso: los niños, con los niños; las niñas, con las niñas. Esto es España: todos son tontos o malvados, menos los míos. Lo cual es lo mismo que decir "yo soy tonto" o malvado, bien mirado. Mirado al revés, desde el otro lado, el de adversario. No es país para críticos, sino para criticones. El plan es de una dialéctica de tripas desde hace décadas, con el remanso de ilusión y librepensamiento de la Transición (en la dictadura, la previsibilidad era infame y monocolor. Lo demás era exilio, interior o exterior). Una España de previsibles -"A mucha honra", dirán-, de militantes por antagonismo, de hartibles de tribu. Con excepciones: silenciosas, y honrosas. Y tampoco tan pocas: hay muchos jóvenes con los ojos abiertos. Doy gracias a diario por trabajar con ellos. Hay lugar para la sorpresa y estímulo por debatir. Por hacerse un traje a medida en vez de ir a Zara a por una XS o una L.

-¿Pero de qué va usted hoy, criatura?

-De los aforadores de manifestaciones. Como la del domingo. Pero no sólo.

Decimos que el CIS de Tezanos es una demoscópica a mayor gloria de Pedro Sánchez. Flipamos con que el delegado del Gobierno estime en la quinta parte que los organizadores el número de manifestantes contra la "traición" del presidente por su voluntad de negociar con Torra & Co., con quienes no se puede negociar sino la disgregación del Estado (por qué no se ha desconvocado la manifestación, tras enmendarse Sánchez, es un misterio). Igual puede decirse con aquellos que despreciaban a los "cuatro piojosos del 15-M". O, desde el rincón opuesto, quienes "asaltaban el cielo" como respuesta "del pueblo" al "Régimen franquista de la Transición". O, claro, igual puede afirmarse del mar de esteladas pacíficas (es un decir), de millones de ciudadanos -¿o eran miles?- de la región desarrollada y superior, de esa Cataluña tocada por el agravio… y el factor pela, que todo hay que decirlo: el origen es ése. Todo depende del color del cristal con que se mira; el cristal que te fabrica otro, el que vende cristales. Del sonotone que sintonizamos en el dial. De nuestro blogger de cabecera. No es de extrañar que Unamuno fuera vapuleado por diestra y siniestra, y diera con sus huesos en Fuerteventura, bueno y mártir.

-Entonces, de qué lado está usted?

-¿En qué y cuándo, oiga?

Te dirán: "Qué políticamente correcto eres, cuánta equidistancia". Y mejor callarse la respuesta. Es tan obvia. No sé si de todo esto iba el Miedo a la libertad del psicoanalista Fromm. Miedo a pensar.

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