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¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

Se llama gobernar

Carazo ha intentado ponerse tiesa como un don Tancredo para ver si el 'miura' de los taxis pasaba de largo

Hemos de reconocer que la primera intervención de la nueva consejera de Fomento, Marifrán Carazo, ha sido un tanto decepcionante. Comprendemos que acaba de llegar al cargo y que ni siquiera ha nombrado a su equipo de confianza al completo (los problemas que está teniendo el Gobierno andaluz para elegir a sus cuadros medios-altos están provocando muchos cuchicheos por los pasillos de las consejerías), pero lo menos que se puede esperar de alguien que ha sido elegida para una de las consejerías estrellas, como es la de Fomento, es que tenga ya formada una opinión sobre uno de los grandes problemas que hay sobre la mesa de la movilidad: el conflicto Taxi vs. VTC. Sin embargo, la postura de Carazo (¿o habría que decir la no-postura?) ante la delegación de los taxistas que la visitó la pasada semana fue una mezcla del larriano "vuelva usted mañana" con la del "eso vaya usted a la ventanilla del Gobierno central". Estábamos preparados para que los errores del bisoño Gobierno andaluz fuesen los provocados por el ímpetu reformador, pero no para una actitud timorata y medrosa como la adoptada por la consejera. Carazo ha intentado ponerse tiesa como un don Tancredo para ver si el miura de los taxis pasaba de largo. Y lo ha conseguido, pero el morlaco se ha quedado en el ruedo algo mosqueado y, tarde o temprano, embestirá. Esperemos que, en ese momento, la consejera de Fomento tenga alguna idea, por pequeña que sea. Demasiado miedo ante las inminentes elecciones municipales del próximo 26 de mayo.

Estamos de acuerdo con Carazo en que hace falta una legislación nacional que regule taxis y VTC. No es lógico ni moderno que si nos da por viajar a Albacete, por ejemplo, no sepamos si podemos llamar a Uber sobre la marcha o si hay que echar una instancia en alguna oscura dependencia municipal. Pero eso llevará tiempo, más con el convulso panorama político actual, y la Junta tiene que empezar a tomar ya sus decisiones al respecto. Desde luego, escurrir el bulto, como intenta hacer la política popular, no ayudará mucho a solucionar las cosas. ¿Es este el espíritu de cambio que tanto se nos promete? Somos conscientes de que con este artículo rompemos con la caballerosa tradición de dar cien días de cortesía al nuevo Ejecutivo, pero el mundo de la inmediatez digital ya no está para minués. Los ciudadanos queremos disfrutar de un servicio moderno, ágil, educado, limpio y, si es posible, que esto se haga sin perjudicar a las miles de familias que viven del taxi y las VTC. ¿Difícil? Seguramente. Se llama gobernar.

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