El pinsapar

Nos llamarán

Si hay que esperar, se espera, que no se puede otra cosa, pero cuidado, no te quito el ojo de encima

Miro de reojo los números de vacunación. Intento hacer cálculos mentales con las poblaciones y los porcentajes. Y de España con otros países de la Unión Europea. Nuestro país va por debajo del Reino Unido, casi como Andalucía con Gibraltar. Pero en la misma proporción que Francia e Italia, más o menos. Lo de Gibraltar es clamoroso. Para Gibraltar es una enseña su vacunación casi completa. Vuelven a tener la vida que tuvieron, y pretenden seguir teniendo. Y lanzan el mensaje de que al abrigo de la bandera británica se está más seguro (que al de la rojigüalda), hay mejor cobijo. Estoy persuadido de que muchos también lo están haciendo, mirar de reojo o francamente a la cara los número de la tele. Y que Pedro Sánchez lo sabe. No le van a pedir cuentas a IDA ni a Juanma ni al lehendakari, le van a pedir cuentas a Pedro Sánchez. Por eso el mensaje es inequívoco: nos llamarán. Yo estoy esperando esa llamada. Como yo, en mi "franja", el cien por cien porque todavía no han llamado a ninguno. Pero sabemos que nos llamarán. Y ahí andan todas las miradas de reojo. Es lo que tiene la experiencia y el sálvese el que pueda, llegado el caso. La profunda desconfianza y la vigilancia de unos contra otros, de unos a otros. Y de otros a unos. Porque de estar vacunados a no estarlo depende la vida misma, y la de la gente que está contigo. Y la hacienda, la libertad, todo lo que sabemos.

Nos llamarán y, llegado el caso, se pondrán en marcha los programas necesarios para que todo vaya tan rápido como se pueda. Ayer dijo la tele que en los EEUU vacunan las 24 horas del día. Un vacunado, un voto. Si a la espera, un voto también, pero contra alguien. Que es una forma de votar, votar contra alguien. Cada día más y, al parecer, de eso se trata. Apreteu, apreteu…, decía el Molt Honorable que había antes y que tuvo que salir del despacho por una sentencia de inhabilitación. Es la tentación, tensar, dislocar cuando el infinitivo que habría que conjugar es vacunar. Llevamos viviendo tiempos raros, tiempos de desconfianza y de malos ejemplos. Por eso salieron por la puerta los que se aprovecharon de la gabela del poder para vacunarse cuando no les tocaba. Millones de ojos te contemplan. Y vigilan.

Nos llamarán, a todos. Lo creo pero como lo que dice la sabiduría popular española: Fíate de la Virgen, pero no corras. Si hay que esperar, se espera, que no se puede otra cosa, pero cuidado, no te quito el ojo de encima. Es así.

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