La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

El lucro político de los ERE

De todas las reacciones políticas a la sentencia de los ERE la más inefable y mezquina ha sido la de José Luis Ábalos, ministro de Fomento y fomentador imperturbable de sofismas a granel. Dijo que el escándalo no es un caso del PSOE y que los condenados eran antiguos responsables públicos de la Junta de Andalucía.

Pues resulta que los "antiguos responsables públicos de la Junta de Andalucía" no son del todo ajenos al Partido Socialista Obrero Español que ahora comanda Ábalos. Dos de ellos fueron ministros de Felipe González y Zapatero (y uno, Chaves, cofundador del PSOE renovado), presidentes federales del PSOE y presidentes socialistas de la comunidad autónoma más poblada de España durante década y media entre los dos. Serán socialistas de corazón hasta la muerte y si hoy no militan formalmente en el partido es porque así se lo impusieron para que Susana Díaz pudiera ser también, con apoyo de Ciudadanos, presidenta de la Junta. Hombre, alguna relación sí que tienen con el socialismo contemporáneo. Encima, son honestos y austeros. Resulta un poco miserable renegar de ellos en los momentos de tribulación. Como apestados. Para que no salpiquen al Líder en su larga marcha hacia el poder mediante la desnaturalización final del Partido Socialista Obrero Español.

Hay otra línea de defensa de los condenados de los ERE que puede despertar simpatía o comprensión. Se basa en proclamar que ni Chaves ni Griñán se llevaron un euro a sus bolsillos y que el dinero desviado no sirvió para financiar al PSOE (en ambos casos, a diferencia de la trama Gürtel, que financió al PP y proporcionó sobresueldos a dirigentes populares). De acuerdo... con una matización: los altos cargos de la Junta no se lucraron personalmente del fraude en el reparto de fondos públicos -salvo alguna excepción- ni nutrieron con comisiones las arcas del partido al que pertenecían, pero al comprar la paz social ayudaron a afrontar las elecciones con mayor tranquilidad y predispusieron a miles de andaluces a votar a favor de quienes les habían ayudado en situaciones de vulnerabilidad. Hubo, pues, un lucro político, difícil de medir, derivado de la actuación de los ahora sentenciados. No ganaron las elecciones por eso, pero sí también por eso.

Hay un consejero condenado que confesó que cada mañana de su mandato llamaba a UGT, CCOO y CEA a preguntarles qué necesitaban. Para dárselo luego.

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