Tribuna Cofrade

Ignacio García Pomar

Pasos del ayer

El pasado sábado me desplacé a Sevilla dispuesto a pasar una bonita tarde de cuaresma como así fue. Tras la visita obligada a la Señora del Amparo, de la que soy devoto y hermano me dirigí a la sede de la Fundación Cajasol, antigua oficina principal de la caja San Fernando y más antigua sede de la Audiencia de Sevilla.

En la misma se celebraba una interesante exposición que tenía como motivo el centenario de la marcha “Amarguras”. Frente a la puerta principal se exhibían impresionantes los dos mantos que ha lucido la Dolorosa de San Juan de la Palma en este último siglo. Por un Lado el manto azul que hoy viste la Virgen del Desconsuelo de nuestra ciudad y por otro lado el granate con el que Juan Manuel Rodríguez Ojeda llevó a su plenitud el diseño de los bordados culminando la evolución que había iniciado en el camaronero de la Macarena o en el mismo manto azul de los Judíos.

Frente a frente una de las primeras piezas donde llevó a cabo una simetría longitudinal y la otra donde la radialidad del dibujo invade con su extremo movimiento toda la obra.

¿Qué cual es mejor o cual me gusta más? No lo sé. De lo que no tengo la menor duda es que son partes inseparables de la obra del más importante autor de bordados del Siglo XX y que sin el primero no podría haberse llegado al segundo.

En Juan Manuel Rodríguez Ojeda el bordado pasa de ser una bella y magnífica artesanía a ser arte con todas las de la ley. Juan Manuel revoluciona todo lo que se había mantenido inamovible desde hacía más de un siglo . Los motivos florales se diversifican hasta el extremo, cambian los colores del terciopelo tradicionalmente negro al azul,granate o verde,la asimetría pasa a ser marginada como ya he dicho antes , las bambalinas adquieren forma triangular en muchos casos en aras del movimiento de los palios, cada paño entre varales tiene un dibujo independiente, (por primera vez en el Palio azul del Desconsuelo), se mezcla el terciopelo con la malla (Palio rojo de la Macarena), se llega a la radialidad de los dibujos en mantos y techos de palio, etc.

Pero si hay algo que pone los bordados de Rodríguez Ojeda en el escalón artístico que hemos reseñado es el conocimiento de las vanguardias de su época, que maneja a la perfección y que reinterpreta en cada una de sus obras,partiendo en muchos casos del regionalismo español tan vigente en esos años. Es un creador compulsivo que no sabe copiar,sólo contempla la creación.

Por supuesto no olvida el pasado y en 1915, en plena madurez crea el conjunto del palio y manto de la Hermandad del Calvario, una obra que podíamos enmarcar en una clara corriente historicista, rematada eso sí, con importantes aportaciones propias.

Muere Juan Manuel en 1930 y Sevilla y Andalucía reconstruyéndose en la posguerra tiran de los talleres que quedan en Sevilla, de enorme calidad pero que beben muchísimo tiempo de las bases juanmanuelinas,que aún hoy en día marcan la pauta.

Apareció como una “Rara avis” el genial diseño del pintor Juan Miguel Sánchez para la Virgen de los Ángeles de la hermandad de los negritos y que ha quedado para la historia como un elemento singular de excepcional calidad pero que no pudo romper la tendencia del Ojedismo en el bordado andaluz del siglo XX…y XXI,quizás por el acomodo y el miedo a innovar que envuelve a las cofradías (Instaladas, eso es cierto, en unos cánones bellísimos)

Se innova poco y nos encontramos con la paradojas de obras de un virtuosismo técnico enorme unidas a una falta de creatividad preocupante.

Hoy en general, salvo excepciones, que seguro que las hay ,vivimos en la artesanía de los bordados pero tenemos olvidado el arte. Todo es una cuestión de diseño.

Etiquetas

, ,

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios