La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

A cinco metros de la libertad y la vida

La ministra Robles sintetizó la tragedia en una frase: "se quedaron a cinco metros de entrar en el aeropuerto"

Laspalabras de Margarita Robles dan la imagen más devastadora de la tragedia humana de Afganistán: "Nunca olvidaré a unas familias que se quedaron a cinco metros de entrar en el aeropuerto". Cuánta angustia y cuánta desesperación hay en ellas. La salvación a cinco metros que se convierten en una inmensidad insalvable que separa la libertad de la opresión y la vida de la muerte. Solo cinco metros para poder entrar en el recinto del aeropuerto y llegar a los aviones que son su única tabla de salvación, la puerta a un mundo -el nuestro- con muchos problemas y deficiencias, sí, pero con suficientes garantías de poder vivir en libertad y sin miedo, sin que sus hijos sean adoctrinados como talibanes y sus hijas condenadas a someterse a la Sharía.

Los esclavos negros huyendo de las plantaciones del sur de los Estados Unidos a los estados abolicionistas, México o Canadá a través de la red clandestina conocida como el Ferrocarril Subterráneo, los judíos intentando salir de Alemania, los republicanos españoles atravesando a pie los Pirineos, el éxodo francés de mayo y junio 1940 que abarrotó las carreteras de cientos de miles de desgraciados que eran ametrallados por los Stuka alemanes, los berlineses jugándose la vida para saltar el muro y huir del paraíso comunista, la evacuación de 3.000 niños vietnamitas huérfanos durante la caída de Saigón… La novela y el cine han contado muchas veces estas huidas agónicas para cruzar la frontera que separa la opresión de la libertad y la vida de la muerte. Estos días son las noticias, no las obras que tanto nos sobrecogen y angustian cuando están tan magistralmente narradas como las memorias del esclavo negro Solomon Northup o la Suite francesa de Irene Nemirovsky, quienes narran en directo esta tragedia que en las palabras de la ministra Robles ha encontrado la más concisa formulación: "se quedaron a cinco metros de entrar en el aeropuerto y no podían entrar". Porque si terrible es quedar preso de un régimen totalitario y asesino, más aún lo es hacerlo a pocos metros de la libertad, viendo cómo despegan los aviones que en pocas horas conducirán a los afortunados de un mundo a otro. Para enfrentarse al duro destino del exiliado que huye dejándolo todo atrás y ha de partir de cero en un entorno extraño y no siempre acogedor, sí, pero infinitamente mejor que el de quienes se quedan bajo el poder de los talibanes.

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