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¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

Las tres muertes del fiscal Maza

José Manuel Maza era una pieza clave en la estrategia del Gobierno para sofocar la rebelión catalana

Todos los óbitos, especialmente los repentinos, tiene algo de memento mori, de aviso que nos recuerda lo inexorable de nuestra propia muerte. Por eso, cuando a la redacción llegó la noticia del fallecimiento del fiscal general del Estado, se produjo un instante de estupor. Esperábamos cualquier teletipo sobre José Manuel Maza relacionado con Cataluña o los juicios contra el PP por corrupción, pero no el que fuese visitado por "señora tan blanca/ muy más que la nieve fría", como reza el romancero. A nosotros, además de estupor, la desaparición de Maza nos mueve a tres reflexiones de muy diversa índole.

1.Con el avispero catalán aún zumbando, Maza era clave en la estrategia del Gobierno para sofocar la rebelión oriental. Su sustituto interino, Luis Navajas -a quien una fuente nos lo definió ayer como "un conservador de buen trato" -, pese a su sintonía con el fallecido, no deja de ser una incógnita en unos momentos en los que el frente judicial sigue candente, con el ex gobierno de la Generalitat a la sombra o huido. La muerte de Maza, además, obliga al Ejecutivo a la tensión de tener que nombrar a un nuevo fiscal general en unos momentos en los que los partidos del bloque constitucionalista están en modo elecciones. Aunque el Gobierno no necesita consensuar la decisión, lo deseable sería buscar una imagen de unidad, pero con el 21-D en el horizonte esto es altamente improbable. La ley no marca un plazo para reemplazar a Maza, por lo que lo más recomendable sería esperar a que pasen los comicios.

2.Una vez más, las redes sociales han dejado patente su condición de fosa séptica. Estaba aún caliente el cuerpo de Maza cuando un dirigente de Podemos se apresuraba a brindar con cava del malo por su muerte. Conocemos las zonas oscuras del finado, que desencadenaron la sobreactuada reprobación del Parlamento en mayo, pero el respeto al cuerpo presente -el gran enigma, observó Borges- es una pieza esencial de nuestra cultura. Las redes sociales están haciendo aflorar pestilencias que nunca deberían salir de las zonas más oscuras del alma humana.

3.El motivo médico de la muerte de Maza nos trajo inmediatamente a la memoria uno de los grandes problemas que tiene actualmente la humanidad: la pérdida de eficacia de los antibióticos debido a su uso abusivo. Como ya han predicho muchos científicos, volveremos a ver muchas muertes por infecciones, algo que creíamos definitivamente desterrado. La parca siempre encuentra el camino.

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