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Desde el areópago

Miguel Ángel Montero Jordi

Obispo, Cáritas, Asilo San José y Esperanza

El Papa Francisco pasea por las solitarias calles de Roma el pasado 19 de marzo. El Papa Francisco pasea por las solitarias calles de Roma el pasado 19 de marzo.

El Papa Francisco pasea por las solitarias calles de Roma el pasado 19 de marzo. / Vatican Pool/Getty Images

Obispo. Quiero manifestar que comprendo perfectamente a todos aquellos cofrades y fieles que se quedan en su casa, pero también comprendo el pensamiento del Obispo. Cualquiera de las posturas pueden compartirse o no, pero es importante hacer el ejercicio de empatizar, al menos comprendiendo a cada uno para ver lo que hay en la intención del corazón.

Quisiera puntualizar varios asuntos. El primero es dejar claro que el Real Decreto de Estado de Alarma en su Art. 11, que sigue vigente, a excepción de una disposición del Ministerio de sanidad que para los difuntos ha dispuesto que sólo se permite la despedida religiosa con el ministro de Culto y tres familiares allegados, junto con poder ir a supermercados, entidades financieras, aseguradoras, estancos, establecimientos de electrónica, farmacias, gasolineras, utilización de transporte público, paseo para mascotas, también permite a todos los españoles a ir a los lugares de Culto siempre y cuando no existan aglomeraciones y se guarde la distancia de al menos un metro de distancia entre las personas.

Quisiera dejar muy claro que ante el miedo y la coacción que se dice en los medios de comunicación que tienen algunos hermanos mayores, puntualizo que el Obispo ha invitado a los fieles a quedarse en casa, los ha dispensado de todos los preceptos, a los sacerdotes nos ha dado total libertad para actuar según conciencia en relación al culto público o apertura de las iglesias, y que ante la visita que el Obispo piensa hacer a las Imágenes titulares de las hermandades ha dejado absoluta y plena libertad para que la Junta de Gobierno que quiera asistir simbólicamente lo haga, y la que no quiera que no asita con la total comprensión del Obispo.

El Obispo tiene que remangarse un brazo, en nombre de todos los que decidimos quedarnos en casa, para mojarse y salir a gestionar, junto con otras muchas instituciones públicas, privadas y particulares de a pié, para que no haya pobres en la calle y poner a disposición el Hogar San Juan y colaborar con el ayuntamiento arrimando el hombro, estar pendiente de las Cáritas parroquiales, las monjas de clausura que hacen mascarillas, las cocinas solidarias para dar de comer a transeúntes, Siloé o Proyecto Hombre, alguna iglesia que se ha puesto a disposición del Ayuntamiento para ser utilizada por la UME, coordinar los 120 Costaleros por la Paz que se han puesto incondicionalmente a sus ordenes para trabajar para Cáritas y que no se sienten alarmados por entrar y salir las veces que sean necesarias para ir a dar de comer a los que lo necesitan, o luchando continuamente para que no falte ayuda espiritual en los hospitales, o que cuando fallezca un ser querido no sea enterrado o incinerado de manera fría, impersonal y sin una oración cristiana de consuelo para quien lo solicita, y que nuestro Tanatorio de Jerez ha facilitado siempre en todo momento sin problemas.

Pero el Obispo no es gestor de una ONG fuerte y potente de la ciudad, el Obispo es también y ante todo Pastor de tu alma, y tiene que remangarse el otro brazo para que el alimento espiritual llegue a los fieles con la conciencia de que, aunque algunos no lo entiendan, la fe es un elemento esencial de la vida humana, y en concreto entiende que la fe popular de nuestras hermandades no son un elemento decorativo, sino un acontecimiento de fe “esencial” en estos días de Semana Santa.

Así que comprendo a los que se quedan en casa, hacen bien, comprendo a los que critican las decisiones de D. José, pero también comprendo al Obispo que yendo prácticamente solo, sin infringir la ley ni poner en riesgo la salud de nadie, quiera salir a las Iglesias en nombre de todos los creyentes, como en cada hogar nuestro sale alguno de los miembros de la familia para ir a la compras que necesitamos.

Estaremos de acuerdo o no, será oportuno o inoportuno, pero hagamos todos, al menos, el esfuerzo de comprendernos unos a otros. Así que todos en casa y que el Obispo vaya solitariamente a rezar a las iglesias en mi nombre para rezar por todos. Y que nadie se alarme por estos temas, os aseguro que hay que alarmarse con otros temas y otras situaciones muy graves que están sucediendo en nuestro país.Cáritas.

Este próximo Domingo es la colecta de Cáritas, y como no hay culto público en nuestras Iglesias, será imposible recaudar fondos para las miles de familias que atendemos desde nuestras parroquias en estos días y que siguen necesitando de ayuda.

Colabora fundamentalmente con tu Cáritas Parroquial que es la que da la cara en primera instancia con las personas necesitadas, y si no te es posible, haz tu donativo a la Cuenta de Caritas Diocesana especificando la Parroquia a la que quieres que vaya tu donativo.

Os ruego que seáis generosos, esto sí que es lo más importante que debemos atender en este momento como cristianos. El que no sepa hacer transferencias que lo guarde en un sobrecito y lo entregue a su Cáritas en cuanto se pueda. La cuenta de Cáritas Diocesana es BBVA ES67 0182 3240 0100 0021 3191. Gracias de corazón en nombre de todas esas familias que lo necesitan.

Asilo San José. Soy patrono de la Fundación Asilo San José y como todos sabemos las residencias de mayores son en este momento el punto más vulnerable frente al coronavirus y queda demostrado que la manera más eficaz de que no arrase con nuestros abuelos es confinarse en la residencia y pasar el chaparrón encerrados con ellos.

Me siento orgulloso y, quiero desde este espacio, dar las gracias a los corazones generosos de muchos de los trabajadores de la Fundación que se están ofreciendo voluntariamente para confinarse con nuestros mayores y con ese gesto hacer lo posible por salvar sus vidas, por encima de exigencias sindicales o laborales, que en este momento concreto pasan, sin duda alguna, a un segundo plano.

Gracias a todos los que os habéis ofrecido, gracias a la Junta de Patronos formada por todas las fuerzas políticas, a la Vicepresidenta de la Fundación y al Equipo de Dirección del Centro, y os animo al personal que estéis en duda y que podáis hacerlo, a que deis ese paso adelante para salvar las vidas de estas personas. Los sanitarios, y vosotros en concreto, formáis parte del grupo de héroes que están luchando contra esta epidemia. Yo estaré de rodillas rezando, para que vosotros estéis en pie fuertes y con salud cuidando de los residentes.

Esperanza. ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo! Quisiera terminar este artículo con esta frase del Señor. Él está con nosotros y su Madre la Virgen María también. Abandonémonos con confianza en sus manos y tengamos la fe de mantener la calma que viene de Dios en medio de esta situación de crisis que estamos viviendo. Cierra los ojos y dile a Dios: Padre, a tus manos encomiendo mi vida, y luego guarda silencio, ¿ lo sientes? ¡Ese es el Dios que te ama!

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