La columna

Bernardo Palomo

Como para pensar en positivo

COMIENZA octubre con la noticia de los presupuestos del Señor Montoro, Don Cristóbal. Si leen ustedes las noticias de los periódicos serios, independientes y afectos, únicamente, a la verdad, se echado a temblar por lo que se nos avecina; los pobres pensionistas con las carnes abiertas y los bolsillos más vacíos, los enfermos dependientes con un futuro más que negro, los otros temiendo ir a la farmacia, los pequeños empresarios con la cuerda más tensa sobre su, ya estrecho, cuello, los funcionarios viendo que tienen el poder adquisitivo del tiempo del bueno de Don Adolfo Suárez, las obras de las carreteras, cuando menos, retrasadas y sin fecha de finalización y, eso sí, las obras del AVE hacia adelante porque eso sirve para que el tren del avance económico llegue a todos sitios - mucho me temo que sin viajeros por no poder pagar los billetes y no existir posibilidades para potenciar ese esperado avance -. Todo esto es como para pensar en positivo y para seguir soñando con un estado del bienestar que, ya, hace reír sólo oyendo la frasesita. El señor Montoro, don Cristóbal y sus presupuestos nos han dado el primer día del mes de octubre. Mientras tanto, las noticias, hasta las de los medios poco serios, proclaman el cierre del Estado americano. Eso, que parece de chiste de Gila, no es nada más que un horror político para que la crisis - la de ellos y la del resto del mundo - nos siga acogotando y, también, lo otro que comienza con las mismas tres letras, porque no hay dinero para casi nada. A mí, eso de que no se pueda entrar en la estatua de la Libertad, como supondrán, me trae al fresco; lo que ocurre es que, si no se puede subir a la antorcha de la giganta, es porque la cosa - allí y, por tanto, en el resto del mundo - está más que fea, horrorosa. ¡Vaya tiempo que nos espera!

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