HABLANDO EN EL DESIERTO

Francisco Bejarano

La perla del Caribe

Los hermanos Castro y sus partidarios están echados en oración para que Estados Unidos no les levante el embargo. Se les acabaría el último argumento y la imagen de David contra Goliat que todavía mueve las conciencias de los antisistema y de los que, sin serlos, quieren dar una imagen de progresismo puramente de vocabulario y de piruetas extravagantes, tranquilizadoras de las conciencias reaccionarias de partidos y sindicatos que se llaman a sí mismos de izquierdas, y aduladoras de jóvenes de buen corazón que todavía creen en revoluciones triunfantes. Los defensores del régimen cubano por mala fe no tienen remedio, como es fácil de comprender, pero quienes lo hacen por ver en él a una víctima de capitalismo internacional, capitaneado por Estados Unidos, se han instalado en un pasado inmovilista gracias a un sistema educativo escandaloso y a una enseñanza de la Historia que sería el asombro de Vicens Vives.

Las revoluciones, sin excepción, son retrocesos excesivos y sangrientos hasta que se moderan y llegan a paces y acuerdos con los contrarrevolucionarios siguiendo el ejemplo histórico de Termidor. La unión de ambas posturas da nacimiento a una sociedad distinta, renovada y reformada, pero no revolucionaria. La palabra 'revolución' tiene aún simpatías entre los simples y mal avisados que creen en milagros políticos para cambiar la naturaleza de la especie humana. No existe la posibilidad de que con una dictadura proletaria provisional se desemboque en un paraíso de igualdad y justicia social, ni hay esperanzas en que un régimen revolucionario con intenciones de eternidad no se vuelva reaccionario. A la URSS acabaron llamándola sus simpatizantes social-imperialista y, quienes no lo eran, conservadora y reaccionaria, porque la izquierda es reaccionaria cuando se aferra al pasado y tiene vocación de permanencia.

Cuba (también Corea de Norte en otras latitudes y en otra cultura) se ha quedado como la reserva espiritual de la otra cara del totalitarismo fascista, para estudio de antropólogos y sociólogos y para aburrimiento de los cubanos más pacientes. Es una resistente 'revolución de izquierda', palabras mágicas que han sustituido al abracadabra, y que apela a la dignidad y al honor como eucaristía de la ignorancia, protectora de sus dirigentes. Menos mal que estamos en Europa y a ningún gobierno español se le consentiría derivas locas como las que nos asombran en Venezuela, Nicaragua o Bolivia, o la de un franquismo castrista; si no, ya iríamos camino. Al comunismo, incluso a un comunismo cristiano, lo vimos con el alma tierna y pura de la juventud como un ideal para conseguir la hermandad universal de todos los hombres. Luego supimos que es una doctrina contraria a la condición humana, sin salida airosa, desván de trastos viejos, industria contra la libertad y oficina de todos los abusos.

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