CATAVINO DE PAPEL

Manuel Ríos Ruiz

Porque es primavera y alucina la yerba

CON la nube negra de la fiebre porcina deambulando por los aires del mundo, recordamos unas palabras del inolvidable colega y amigo Felipe Mellizo, en su libro "Literatura y enfermedad", aparecido en mil novecientos setenta y nueve. Dicen: "Al caer la tarde, millones de pacientes de todos los tiempos y de todos los espacios, acuden a la consulta del médico esencial: el talento acumulado por los soñadores a lo largo de los siglos. Y lo que en esa consulta formidable se pregunta es el porqué de la inseguridad, de la fiebre continua de la pasión, el miedo y la angustia". Pero no hay que cavilar tanto, porque hoy es primavera y alucina la yerba.

Leído en la prensa: "El Consejo de Ministros de la Unión Europea ha aprobado formalmente el expediente sancionador contra España por rebasar el treinta por ciento de tope de déficit público sobre el Producto Interior Bruto que fija el Pacto de Estabilidad y Crecimiento". No obstante, no hay que preocuparse en absoluto porque es primavera y alucina la yerba.

También leído en la prensa: "Los policías se querellan contra el Fiscal General del Estado por dañarles intencionadamente. Los sindicatos policiales emprenden acciones legales contra él, recordando que sus informes vertebran las ilegalizaciones del Tribunal Supremo". Mas, pese a tamaño desbarajuste gubernamental o estatal, no hay que suponer ningún enfrentamiento entre policía y Gobierno, porque es primavera y alucina la yerba.

Releyendo la "Historia inaudita de España", del erudito Pedro Voltes, anotamos el siguiente párrafo en torno al factor del clima, en este tiempo en que se discute tantísimo sobre el cambio climático y sus peligros. Verbigracia: "Parece llagada la hora de que los panoramas amplios de la historia de España tengan en cuenta las fluctuaciones pretéritas del clima. ¿Quién ha dicho que éstas motiven los aconteceres históricos? Claro está que no. Se trata sólo de enriquecer nuestro conocimiento de los mismos con noticias del ambiente físico en cuyo seno respiramos": Interesante propósito, pero dejemos tamaño estudio para otro día, porque hoy es primavera y alucina la yerba.

Y al socaire de tantas crisis diversas y tristes como estamos viviendo, es lógico que recordemos el artículo de José Ortega y Gasset, titulado "Cuando no hay alegría", recogido en su libro "El Espectador" y que empieza así: "Cuando no hay alegría el alma se retira a un rincón de nuestro cuerpo y hace de él su cubil. De cuando en cuando da un aullido lastimero o enseña los dientes a las cosas que pasan. Y todas las cosas nos parecen que hacen camino rendidas bajo el fardo de su destino y que ninguna tiene vigor bastante para danzar con él sobre los hombros. La vida nos ofrece un panorama de universal esclavitud". Cerramos el libro, no nos apetece asumir teorías tan reveladoras, sencillamente porque hoy es primavera y alucina la yerba.

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