Aunque el universo taurino, últimamente, tiene un poderoso pistoletazo de salida en esa, ya, gran Feria de la población pacense, casi metida en la frontera portuguesa, de Olivenza - dos novilladas y tres magníficas corridas de toros anuncia un pésimo cartel pintado por el cantante Sabina; zapatero a tus zapatos -, el inicio de la temporada se llevó a cabo la tarde de ayer en la población serrana de Ubrique. Estupenda noticia para los aficionados de la zona, aunque ya nos hubiera gustado que ese día de Andalucía estuviese lleno de festejos por todo el territorio y no tan vacío de contenido taurino como estuvo el día de nuestra Comunidad. Incluso la clásica corrida que Canal Sur nos ofrecía ha brillado por su ausencia y nos ha dejado huérfano de toros televisados la tarde del 28 de Febrero. Mucho nos tememos que los encargados del asunto tauromaco de la televisión autonómica estén más deslumbrados por los rosáceos asuntos de la firma de la paz familiar entre los Benítez y los Díaz y esa mediática corrida "del corazón" entre los dos hermanos en Morón. Aparte de estos asuntillos, es el momento de pedir que nuestra más tradicional Fiesta, esa que se pierde en la noche de los tiempos y que es patrimonio importante de nuestra cultura, tenga un mayor apoyo. Que los taurinos echen, echemos, de una vez por todas, la pata palante y rememos en la misma dirección para que esto no se vaya a pique. Estamos jugándonos páginas excelsas de nuestra historia, un legado preñado de belleza que nos ha sido legado para unánime disfrute y, sin lugar a dudas, para que seamos transmisores de su incalculable valor patrimonial. No le echemos la culpa a nadie, ni siquiera a esos equivocados que todos sabemos; afrontemos nosotros la realidad y luchemos porque una de las páginas más grandes de nuestro Arte siga manifestando su legado de siglos.

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