La realidad es un coladero. No sé si tendrá que ver con las prisas, pero cada vez nos liamos más, pues aceptamos como auténticas las cosas que ocurren de verdad, pero también algunas tan falsas como una foto de Nerón en camiseta.

Según he leído, muy pronto la mitad de las noticias que aparezcan en internet serán bulos. Al principio me alarmé, pero cuando caí en la que cuenta de que ese dato lo había leído precisamente en internet, respiré aliviado, pues lo normal es que esa sea otra de las muchas mentiras cochinas contra las que la propia noticia nos quería poner en jaque.

Lo que no se puede negar es que, mientras en otras épocas, las que nos preocupaban eran las noticias verdaderas (como que bajaran las pensiones o subiera el precio de la merluza), últimamente nos están forzando a preocuparnos también por las falsas. El mejor ejemplo lo tenemos en las patrañas que presuntamente nos cuelan desde Rusia para desestabilizar nuestra democracia (algo que nos introduce en una delirante espiral, ya que, con los mismos argumentos, podríamos pensar que esas patrañas las han inventado otros para indisponernos contra los rusos.)

Lo cierto es que internet ayuda bastante a la propagación de embustes a la carta. Si usted pertenece al grupo de los que creen que las vacunas son fundamentales para mantener la salud pública, encontrará páginas que le den toda la razón. Pero si por casualidad es usted de los que creen que las vacunas se inventaron para exterminar al género humano, tecleando la dirección adecuada, obtendrá también en la red argumentos para pontificar asegurando que el fin del mundo se administrará con una simple jeringuilla.

Con todas las reservas que se pueden albergar hacia el saber enciclopédico, es justo admitir que era mucho más complicado falsificar los 70 tomos del diccionario Espasa que colar una trola, por ejemplo, en Wikipedia (que, por cierto, es la fuente de la que he sacado que el Espasa tenía 70 tomos.)

Por eso, en semejante cacao digital, si usted quiere convencerse de que la ciencia moderna es un engañabobos, internet le abrirá con gusto las puertas de la Edad Media: hay tutoriales que enseñan a fabricar oro; hay tiendas que venden fármacos para curar enfermedades incurables; y documentos que confirman que el cráneo de los catalanes alberga un cerebro superior al de los nacidos, por ejemplo, en elvalle de los Pedroches.

Por eso, como en el singular concepto de igualdad que ofrece internet, la opinión de alguien que cree que vivimos rodeados de alienígenas está a la misma altura de la del que no tiene tiempo para estupideces, es posible que pasen por respetables patanes como el diputado ese tan bocazas que ha dicho que los políticos independentistas sufren una persecución parecida a la que sufrió Galileo cuando negó que la Tierra era plana.

¿Que Galileo fue perseguido por decir que la Tierra no era plana? Claro, igual que Sócrates se enfrentó a Lutero, a Lenin y a Spiderman por defender que era cambemba.

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