El balcón

Una reforma de chiripa

El decreto laboral no se debe aprobar en el último minuto, de penalti injusto. Habría que volver a votar

La reforma laboral se ha aprobado de chiripa. Hay un viejo dicho futbolístico, propio de hinchas fanáticos, que sostiene que lo importante es ganar aunque sea en el último minuto y de penalti injusto. Es lo que pasó el jueves en el Congreso: la ley más importante de lo que llevamos de legislatura se aprobó en el último segundo, tras revisar la contabilidad los letrados de la Cámara, y por el voto equivocado de un diputado del PP. A modo de consuelo, las dos facciones del Gobierno se repetirán para sus adentros la antideportiva frase. Salen tocadas las dos izquierdas, la que quiere moderarse para las elecciones del año que viene y la auténtica, a la que Yolanda Díaz quiere sacar de la esquinita del tablero. También sufre de traumatismo craneoencefálico severo Frankenstein, como calificó Rubalcaba a la mayoría que invistió presidente a Pedro Sánchez por dos veces, compuesta por heterogéneos grupos de izquierdas e independentistas.

De camino el parlamentarismo ha tocado fondo en este país. El ejecutivo minoritario de coalición gobierna por decreto y exige a los representantes de la soberanía popular que validen acuerdos extraparlamentarios con demasiada frecuencia. Ya sea una lista de magistrados estampillados de dudosa independencia para el Tribunal Constitucional, decidida en reparto de cromos por PSOE y PP fuera del Congreso, o pide a los diputados que bendigan sin tocar una coma un acuerdo de la gran patronal y dos mayores sindicatos estatales. Sin una mayoría que ampare al Gobierno ni alternativa saltan los anclajes de la democracia participativa.

El disputado voto del diputado Casero, alcalde que fue de Trujillo durante ocho años, va a acabar en los tribunales. Igual que su titular, investigado por un presunto delito de prevaricación continuada por adjudicar grandes contratos de manera anómala. El Parlamento no debería ser un campo de batalla en el que hinchas del antisanchismo de UPN voten en contra de lo decidido por su partido, la izquierda soberanista vasca y catalana voten contra el auge del proyecto personal de Yolanda Díaz, o una ley de esta trascendencia pase porque un diputado se equivoca. Que la reforma recogida en el decreto sea buena o no para los ciudadanos parece carecer de valor.

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