Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Los signos externos del poder

COMO una medida de austeridad, la Consejería de Justicia ha retirado los coches oficiales a los juzgados de guardia y ha restringido el uso de taxis. La decisión ha provocado protestas de funcionarios y magistrados. Este asunto tiene fondo. Un antiguo delegado de una consejería en una provincia andaluza del litoral me confesó después de dejar el cargo que lo que peor llevaba con su cambio de actividad era no tener coche oficial. La razón por la que este dirigente socialista lamentaba haber perdido su automóvil con chófer era lo difícil que resultaba aparcar y llegar puntual a sus citas. Ignoro si también añoraba el ex delegado un signo externo de poder al que tan aficionados somos los latinos. Y no sólo los latinos; la ministra alemana de Sanidad, la socialdemócrata Ulla Schmidt, se vino en julio de vacaciones a España y se hizo acompañar por su Mercedes oficial. Se supo porque se lo robaron, aunque ante el escándalo que se formó los ladrones lo abandonaron rápidamente.

Hay casos peores: el primer ministro italiano Berlusconi utilizaba hasta los aviones oficiales para desplazar a su finca de Cerdeña a los invitados a sus fiestas privadas, acompañantes incluidas. Esto es subir de categoría los desplazamientos. Hubo un comisario europeo, también latino, que dejó atónito al servicio jurídico de la Comisión cuando llegó a Bruselas en 1986. Entre la lista de artículos que todo funcionario comunitario puede comprarse sin IVA para su uso particular figuraba un vehículo. Aquel comisario mandó los papeles de ¡un avión! Tras sesudos informes, el servicio jurídico admitió el avión, porque no contradecía la letra del reglamento.

He leído no hace mucho que el parque móvil de todas las comunidades autónomas lo componen 1.220 coches. Así a bulto, parecen más. En todo caso resulta obscena la ostentación de coches oficiales en los actos de partido, cualquiera que sean sus siglas. Impresiona ver una larguísima fila con decenas de coches de ayuntamientos, diputaciones o consejerías, con sus respectivos chóferes esperando a sus jefes. La presencia de numerosos cargos institucionales provocó este efecto en la reunión del Comité director del PSOE que ratificó en abril en Sevilla la candidatura de Griñán a la presidencia de la Junta. No es privativo de los socialistas: el coche oficial de una concejal de Málaga quedó de siniestro total por un accidente al volver de una reunión en Sevilla de la ejecutiva regional del PP.

Ahora que se habla tanto de austeridad, este de los coches oficiales es un capítulo que se presta al ahorro. Jorge Muñoz informaba el sábado en el Diario de Sevilla de los recortes que la Junta ha planeado para los juzgados. Una medida prudente que sería creíble si el Gobierno andaluz deja su parque móvil en la mitad o en la tercera parte. Aunque esté tan difícil encontrar aparcamiento.

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