De frente

IgnaCIO GARCÍA / pOMAR

El sur llegó a la ciudad

ocurrió en el segundo fin de semana de Enero. La Catedral fue el lugar elegido con el simbolismo y la importancia que ello conlleva. Las dos agrupaciones parroquiales radicadas en la zona sur recogían la carta de erección canónica como Hermandad y Cofradía de Nazarenos de nuestra ciudad de Jerez de la Frontera.

Esto, que siempre es motivo de alegría, en este caso mucho más por las condiciones del barrio donde realizarán su labor. Y es que la zona sur, tan marginada y maltratada desde sus orígenes y hasta la actualidad tampoco había sido semillero de cofradías, más no así de cofrades, ya que estos se integraron en las cofradías de Jerez, y tan solo hay que mirar la nómina de hermanos de cualquiera de las hermandades tradicionales , donde en alguno de los casos la aportación de los hermanos del chicle o del nuevo San Telmo es más que notable.

Quizás la poca conciencia de barrio como tal o como colectivo con unos principios comunes o las dificultades económicas y humanas que arrastró la zona desde su creación dieron pie a la falta de vertebración social y religiosa de la zona.

Es por todo ello, que la importancia que para Jerez tienen las Hermandades del Señor de la Salud y del Cristo de la Sed es posiblemente mucho mayor que la de cualquier otra cofradía que se encuentre en barriadas menos maltratadas que estas. La labor, como ya he indicado en la vertebración social y la difusión del mensaje cristiano de estas dos nuevas hermandades debe ser máxima para llegar a zonas deprimidas y desfavorecidas recordando también la dignidad de las personas y haciendo de altavoz de las dificultades extraordinarias que sus vecinos sufren cada día.

La acción social, cultual y cultural así como la formativa vendrán a rellenar un hueco nunca antes atendido y que puede cambiar de hecho, si se hace bien, la vida de muchas personas que encontrarán un sentido a la misma no imaginado hasta la fecha.

La Sed y la Salud llegaron a la Catedral desde el sur y volvieron con el orgullo de los que se sienten reconocidos por una labor iniciada y que ya no puede parar para orgullo de su ciudad, una ciudad, que no nos olvidemos, no empieza en la Plaza del Arenal, sino en los alrededores del histórico balneario.

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