Antonio Arcas De Los Reyes

El turismo como sector estratégico

EN nuestra cita anual, por motivo del día Mundial del Turismo, con los lectores del grupo Joly, me permito comenzar recordando el lema elegido este año. "Turismo y agua: proteger nuestro futuro común", ello supone poner sobre la mesa la sensibilidad que desde la OMT se tiene para la contribución a un futuro hídrico más sostenible, así como para afrontar los distintos retos del agua.

Un día como el que hoy celebramos, debe servir para la realizar algunas reflexiones sobre su situación tan vibrante y apasionante que estamos viviendo, donde los cambios en la industria turística no han hecho nada más que empezar.

En este año turístico (parecido al escolar, de septiembre a septiembre), como lo fue el pasado, nos estamos salvando, en Andalucía y en España, gracias al número de turistas procedentes del extranjero y a la elevación del gasto medio de dicho turista. Situación que no disfrutamos en la provincia de Cádiz, sobre todo, por la alta dependencia que por varios motivos, unos involuntarios y otros voluntarios, tenemos del turismo nacional.

Las llegadas de turistas internacionales crecieron a nivel mundial un 5% durante la primera mitad de 2013, en comparación con el mismo periodo de 2012, llegándose a los casi 500 millones, según los datos que acaba de difundir la OMT. El crecimiento estuvo por encima de la predicción formulada a principios de año (entre +3% y +4%) y está superando también la tendencia de la previsión a largo plazo que figura en el informe de la OMT Tourism Towards 2030 (El turismo hacia 2030) (+3.8% al año).

En España se han recibido durante los seis primeros meses del año un 3,9% más de turistas extranjeros que en el mismo período de 2012, en Andalucía un 3,6% más que en el mismo periodo del año anterior. En la provincia de Cádiz en lo que respecta a los no residentes (extranjeros) alojados en los establecimientos hotelero, la tasa de variación acumulada desde enero-junio 2013 respecto a enero-junio 2012 ha experimentado un crecimiento de 0,52 %, casi tres puntos menos que en el resto de Andalucía, sumado con una bajada del 1,93% en turismo nacional, durante el periodo de referencia. Con estos datos, ¿Quién me dice que ha tenido mejora de sus niveles de rentabilidad respecto al pasado año?.

Como se comprueba con estas cifras, urge pues actuar. Urge dejar de decir que el turismo es el verdadero vehículo de desarrollo de nuestra provincia, y ponerlo de una vez a punto para poder ser alguien en esta carrera tan hipercompetitiva del cada vez mayor número de destinos turísticos. Bueno es recordar que en el juego de futuro que en este momento mantenemos, en nuestra provincia tenemos muy pocas bazas para ganar, siendo la industria turística la que más posibilidades ofrece. No podemos perder otra partida, iríamos a la banca rota.

El camino es largo y queda mucho por recorrer. Y como es largo y a veces duro, sería bueno una ayuda para seguir al menos flotando y no más lastre que favorezca el hundimiento. No estaría de más darle el trato correcto y merecido como lo que es, un sector inversor de singulares repercusiones, y no como un sector, al que solo hay que dedicar más dotaciones presupuestarias para promoción, como es la costumbre y lo habitual. Es incomprensible la subida del IVA, de 18 al 21% en los tipos generales o del 8 al 21%, en numerosos servicios como un salida a un campo de golf.

Debemos exigir prioridad de las partidas presupuestarias y un trato a favor de las acciones del turismo. Tengo la convicción de que la actividad de los viajes no lo favorecemos, por ello, difícilmente se podrá recuperar en términos constantes los niveles de empleo, renta y producción que alcanzamos allá por el 2007, en el que el PIB turístico suponía casi el 12 % de la riqueza nacional.

¿Cuál es el camino? ¿Qué vengan más turistas?. No podemos seguir tan preocupados por el aumento de las llegadas, que sin duda, como indica la OMT, estas se producirán, si no nos empeñamos en lo contrario. Los datos estadísticos no son otra cosa, que un procedimiento de reflejar y expresar la realidad de los hechos, sucesos y valores. Ahora bien, el problema es el uso que a menudo se da a lo que quieren expresar. Que no es otra cosa, que un escenario; siempre aproximado a la realidad, y pocas veces exacto. Lamentablemente, cuando se manejan, en lugar de aplicarlas e interpretarlas, pueden ocurrir muchos hechos alternativos. Que se manipulen con fines diversos, que se distorsionen por la forma del mensaje transmitido y que se malinterpreten, a veces sin malos propósitos. No porque tengamos el hotel lleno, significa que estemos obteniendo mayor beneficio.

Quizás, y para terminar, no pensemos que para alcanzar el desarrollo y crecimiento cualitativo del turismo, solo se consigue con el incremento de los presupuestos, en cualquiera de sus partidas o capítulos. Todos conocemos las limitaciones económicas que en la actualidad las administraciones y las empresas tienen. En estos momentos que vivimos somos conscientes que es necesario transmitir y convencer, que las políticas, medidas y estrategias exigibles (aunque no las únicas) para ajustar nuestras cuentas, han de pasar por el ahorro y la austeridad. No podemos caer en creer que la solución está en más medios económicos. Pues repito, el camino ahora es intentar conseguir en el marco del turismo, un mayor gasto promedio y mayor competitividad. Basado en una estancia, más rica en valores, contenidos, sensaciones y hospitalidad. Solo será posible, con mayor imaginación, creatividad, calidad y formación de nuestros activos. Volquémonos en adecuar la estructura productiva de la industria turística a las nuevas necesidades del mercado.

No considerar al turismo como sector estratégico, es una gran ceguera, y que este artículo no dejará de ser otra cosa que un lamento, una evidencia.

Antonio Arcas de los Reyes es Profesor del Departamento de Economía Aplicada de la UCA

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