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Cuchillo sin filo

Francisco Correal

fcorreal@diariodesevilla.es

Se ve, se ve

Pablo Casado nació 22 días antes del 23-F, cuando España selló con siete llaves la extrema derecha

Unidad, integración. Sólo faltaba corear Se ve, se ve la fuerza del PC. Las iniciales de Pablo Casado, obviamente. La derecha ha elegido a un político tan joven para recuperar el sitio perdido que tiene los 37 años que anteayer cumplió Joaquín, el futbolista del Betis que está viviendo una segunda juventud y que con ese nuevo look cada vez se parece más al Derek Jacobi que interpretó al Yo, Claudio en la versión televisiva de la novela de Robert Graves, internacional con el Mallorca.

La vida no deja de sorprendernos a cada paso. En política, como en el Mundial, también están cayendo los favoritos. Algunos, desde la extrema tontería, lo han recibido como la extrema derecha, como si ellos tuvieran patentes para repartir categorías ideológicas. En su libro Hienas y Buitres, Francisco Rubiales dice que la derecha es mucho más leninista de lo que se pudiera imaginar. El capitalismo consagró la libertad de mercado y cierta progresía hace lo propio con el mercado de la libertad, son ellos los que abren y cierran la puerta, los que preguntan por la contraseña. Adelante, señor, sus credenciales son las correctas.

Pablo Casado nació 22 días antes del 23-F, de aquel instante que noveló Javier Cercas, y ahora se ha metido en una vorágine que en política puede llevarte, como dice el astronauta de Toy Story, hasta el infinito y más allá. Ya no hay marcha atrás. Pedro Sánchez está entre dos Pablos emergentes que me niego a asociar con el tópico de las dos Españas. En la derecha y en la izquierda hay más intereses comunes de los que se cree. Casado tiende a citar mucho a Fraga como autoridad, costumbre que debería moderar. Hay un Fraga amortizado, hijo de su tiempo, padre de sus excesos, que no hay que reivindicar; pero está el otro Fraga, el del encuentro con Carrillo en el club Siglo XXI. Una rendición de Breda si supiéramos quién se rendía a quién. Lo mejor de cada uno estaba en el otro, en ese exorcismo para sacar los demonios de las Españas irreconciliables.

El fútbol acabó con los extremos, lamentablemente, renunció a los Gento, los Gaínza y los Collar, pero la política debería hacer lo mismo. El niño tenía 22 días el 23-F. Ese día, deberían saberlo los de la extrema tontería, España selló con siete llaves el arcón de la extrema derecha. El extremo centro es una cuadratura del círculo. Casado debería recuperar esa foto de Fraga y Carrillo. Se ve, se ve la fuerza del PC.

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