El vértigo

Nos dijeron que Rajoy había sido el mejor presidente de la democracia pero mira cómo está el patio tras el domingo

Nadie creyó que Tezanos acertaría. Pleno al 15, casi. Al cocinero de la Moncloa le salió bien el guiso. Buen provecho aunque más de uno lo tenga atragantado. La vida sigue. Se han sucedido las mayorías y las nuevas mayorías, los nuevos gobiernos, los otros candidatos. Es la democracia. La vida no ha terminado, España sigue su camino. El apocalipsis no ha cuajado. Seguimos con lo crónico, aunque lo crónico haya aumentado un poco, o bastante más de lo que gustaría a muchos. Ahora se trata de seguir ganando o no seguir perdiendo. La política, en definitiva. Esto es, "al IBEX" le encantaría un pacto de Pedro Sánchez con Rivera, le da un sarpullido Pablo Iglesias. Normal, Pablo Iglesias le quiere ajustar las cuentas. Al IBEX, los bancos, las grandes corporaciones. Y a la clase media, claro. Son las fuentes de financiación de las políticas sociales de Podemos, que son dinero en definitiva que hay que extraer para luego repartir. Pedro Sánchez, verá usted, a ver cómo se porta. Entre la deuda pública y las políticas que dan votos está el dilema, la navaja de Ockham. Lo que le gustaría no se sabe si podrá lograrlo. ¿Gobernar en solitario con apoyos puntuales a cambio de algo? Es lo que más le gustaría pero ¿cómo podrá? Es que Rivera se ha llevado todo el tiempo dale que te pego, que no es no, que no era de fiar, que lo suyo son los separatistas y los bildu, más el golpismo en general. Constitucionalistas contra golpistas y quienes querían indultarlos era como buenos contra malos.

Y VOX, claro, esa anomalía que se puede llevar por delante el partido de Pablo Casado. Lo de centro liberal, liberal o hache es cosa de la derechita cobarde, somos el original y todos acabarán volviendo a los orígenes. Nos dijeron que Rajoy había sido el mejor presidente de la democracia pero mira cómo está el patio después del domingo: VOX y Ciudadanos a punto de subirse sobre los hombros de Pablo Casado. 200.000 votos los separan, un par de pueblos grandes. Y además este estropicio, este estar en cuadro en muchas provincias, Cádiz entre ellas: un diputado, ningún senador. Y ya todos mirando para la próxima cita, todavía con el hematoma del combate del domingo pasado, este descenso sobre el que tendrán que ponerse a reflexionar sin echarle las culpas a Rivera y a Abascal, que sobre todo en este último caso, todos esos votos fueron del PP y ahora son los clavos de la tapa de su ataúd, si no lo remedian. El vértigo del jugador les queda ahora, el salvavidas de las nuevas municipales. Si se hunden, amén.

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