Una crisis global que casi nadie supo prever

Es del todo incomprensible que se haya tardado tanto en atender y proteger a las residencias de ancianos

TODAVÍA es pronto para exigir responsabilidades sobre el comportamiento y la gestión de nuestros políticos en una de las mayores crisis que está viviendo el mundo en las ultimas décadas, crisis que, cada día que pasa, se revela como más profunda y compleja, con impacto no sólo en la salud de las personas, sino también en la economía y, veremos, si en la cohesión social. Por lo pronto, eso sí, se puede decir que han fallado estrepitosamente todos los sistemas de detección de amenazas, no sólo en España, sino en casi todo el mundo, exceptuando algunos países asiáticos, como Corea del Sur o Japón, que sí supieron sacar conclusiones de los anteriores amagos de pandemia provocados por virus como la gripe aviar. Aunque los gobiernos de la mayoría de las naciones, empezando por el español, dicen que era prácticamente imposible prever lo que iba a ocurrir, lo cierto es que existían informes científicos de gran prestigio que hacía tiempo venían advirtiendo de la alta posibilidad de una pandemia que atacase al sistema respiratorio, como finalmente ocurrió. Antecedentes muy serios, como decíamos, ya se habían producido con el SARS.

Sin embargo, no se tomaron las precauciones más sencillas, como tener una cierta reserva de equipos de protección personal (tan necesarios para los que trabajan en primera línea contra el virus) y maquinaria para ayudar a la respiración. Hoy todos lo estamos pagando caro, y España se ve obligada a buscar este material como puede, sufriendo la acción de los especuladores, en un mercado altamente competitivo debido a que el pánico ha cundido en todo el mundo. Ayer, supimos que la India ha ordenado el confinamiento de sus 1.300 millones de habitantes, lo que sin duda disparará la demanda mundial de estos bienes. Es evidente que el Gobierno de España ha actuado tarde en esta crisis, entre otras cosas permitiendo las manifestaciones masivas del 8-M o el mitin de Vox y acontecimientos deportivos que se desarrollaron el mismo día. También que las autonomías –que son las que gestionan la sanidad– tampoco tenían prevista una emergencia de este tipo. Tiempo habrá de depurar responsabilidades a todos los niveles. Pero hay cosas que no se entienden del todo, como que una vez que se conocía la gravedad de la pandemia y su brutal impacto en España, se haya tardado tanto en proteger uno de los lugares en los que se concentra la población con mayor riesgo: las residencias de ancianos. En este asunto nadie se podrá escudar en la imposibilidad de saber lo que iba a ocurrir.

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