El difícil horizonte de la hostelería andaluza

Tras un verano que no ha salvado las cuentas, miles de establecimientos encaran la temporada baja junto a nuevas restricciones y confinamientos

EL sector de la hostelería andaluza encara el final de la temporada de verano cargado de incertidumbres, sin haber llegado a los números esperados después del final del estado de alarma y la reapertura parcial de los establecimientos. Podría haber sido peor, sin duda, de no haberse permitido la vuelta a la actividad al comienzo del verano pero lo cierto es que las reducciones de aforo y de horario (sobre todo a final del mes de agosto) no han sido rentables para todos y, de hecho, en muchas localidades de nuestra comunidad ya han comenzado a cerrar locales y no sólo de ocio nocturno. Hablamos de un sector que es clave en la economía andaluza: según los datos del Anuario de la Hostelería de España 2019, la hostelería andaluza contaba un año antes con unos 55.000 establecimientos, que dieron empleo a unas 295.000 personas, facturando 17.000 millones de euros, un 5,9% del PIB o riqueza regional. Estas cifras correspondientes a 2018 crecieron en 2019 hasta el punto de que el empleo registrado ese año, antes de la pandemia, llegó a las 315.321 personas afiliadas a la Seguridad Social. En estos momentos no existen cifras definitivas del impacto de la crisis sanitaria en este sector pero las previsiones apuntan, según diferentes fuentes, a la destrucción de entre 150.000 y 200.000 empleos, una auténtica tragedia para miles de familias que dependen de la hostelería. La temporalidad turística es la eterna asignatura pendiente de nuestra región. La temporada baja y la puesta en marcha de nuevas restricciones e incluso nuevos confinamientos no hacen sino empeorar esas previsiones, de ahí que sea necesario que se adopten medidas para ayudar a este sector que tanto supone para la economía de nuestra región. Por supuesto, siempre teniendo claro que lo primero debe ser la salud de los ciudadanos y la lucha contra la pandemia. Es la difícil ecuación entre mantener la actividad económica sin bajar la guardia contra el virus. Pero tampoco pueden pagar justos por pecadores, pues hay hosteleros que cumplen las normas establecidas para una actividad segura. Y no olvidemos que la hostelería también mueve muchos empleos indirectos que se están viendo afectados por ese parón en su actividad. Es mucho lo que hay en juego.

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