El nuevo PP se muda de Génova, 13

La sombra de Bárcenas, que es la de una época en la gestión del Partido Popular, es alargada, pero Casado tiene el derecho a ponerle fin

EL PP dejará su sede nacional de la calle Génova de Madrid, la misma que Manuel Fraga inauguró en 1983 y desde donde el gran partido conservador ha celebrado sus victorias. La decisión de su líder nacional, Pablo Casado, está cargada de simbolismo; abandona una sede que se reformó con dinero negro en una operación que, en estos momentos, se está juzgando en los tribunales. La sombra de Luis Bárcenas, que es la de una época en la gestión del PP, es alargada, pero Casado tiene el derecho a ponerle fin. Él fue elegido en unas primarias que se sucedieron después de la moción de censura contra Mariano Rajoy por una primera sentencia sobre financiación irregular. Desde que el caso Bárcenas estallase, muchos dirigentes del PP se habían manifestado a favor de dejar Génova porque la mudanza daba veracidad a una voluntad de cambio y de regeneración. Esto es algo que el PP debe tener muy presente, la sospecha de que el partido se financió de modo ilegal durante décadas y que con fondos opacos pagó la reforma de la sede y sobresueldos es algo más grave que una acusación infundada. Para ser creíble, Casado debe romper con todo eso, él sabe mejor que nadie si hubo cobros, cómo fueron y si se hicieron en B, y a él corresponde apartar de la vida política a estas personas. La pérdida del número de diputados del PP también ha pesado sobre la decisión de la sede de Génova. Con menos ingresos, los populares tienen que hacer frente a una deuda estimada de 40 millones de euros y los ingresos por votos y escaños ya no son los de grupos parlamentarios con más de 100 escaños. Había también un problema de economía doméstica que resolver. La venta de la sede es incierta, puede ir desde los 40 a los 70 millones de euros, según distintos portales inmobiliarios. Nos parece correcta esta salida, que se ha anunciado, a la vez, que una conferencia política para el otoño. La última de estas reuniones se celebró en Sevilla, y no hubo una gran cosecha porque Cristina Cifuentes y sus problemas marcaron todo el fin de semana. El PP es el gran partido conservador del país, debe respetarse, abandonar miedos y reencontrarse en un espacio que ya tenía.

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