El objetivo es exportar el terrorismo

Las últimas revelaciones policiales y judiciales indican que España es objetivo de los retornados de las guerras de Siria e Iraq

Amedida que la derrota del Estado Islámico (EI) se consolida en Siria y que la férrea resistencia que ejerce en Mosul, la segunda ciudad de Iraq, comienza a resquebrajarse, se hace patente su estrategia de exportar el terror a otros países una vez que se da por perdida su implantación territorial. Últimas revelaciones judiciales y policiales indican que España se ha convertido en un objetivo de algunos de estos regresados, entre los que manda el componente marroquí. Antes del Año Nuevo, la Policía Nacional logró detener en Moratalaz a varios yihadistas que podían haber estado preparando un atentado en el país con fusiles de asalto y que estarían financiados con el rédito de pequeñas redes de narcotráfico. Todo muy parecido al operativo de los atentados de Atocha, aunque el modo de asesinar iba a cambiar para parecerse más a lo que hemos visto en París y, recientemente, en Estambul. A esto añadimos que el EI estaría reclutando a jóvenes marroquíes radicalizados en su propio país con el objetivo en enviarlos a España. Un vídeo de una de las multimedias de los terroristas pide voluntarios para liberar Al-Andalus. Y la Audiencia Nacional ha identificado a una organización marroquí de apoyos a presos -el Comité Conjunto para la Defensa de los Detenidos Islamistas- como una tapadera yihadista en cuyas manifestaciones se identifica a los carceleros como españoles. Hasta ahora, las cárceles han sido los centros donde los yihadistas aprovechaban para radicalizar a jóvenes musulmanes que habían ido a parar allí por causas relacionadas con los delitos comunes. Pero el cambio en la guerra de Siria e Iraq supone un foco de riesgo para los países europeos, también para los propios de origen si, como en el caso de Túnez y de Marruecos, los gobiernos han logrado mantener a los radicales a raya. Una parte de Libia estuvo a punto de caer hace meses en manos del EI. Por lo que respecta a España, el objetivo más importante debe seguir siendo la apuesta por los servicios de información de los distintos cuerpos de seguridad del Estado, la colaboración en materia policial y de Inteligencia con otros países europeos, y el apoyo decisivo a Marruecos, que hoy por hoy es un aliado esencial en la lucha contra el terrorismo. Ésta es una amenaza duradera, debemos prepararnos para una larga lucha que, quizás, se prolongue durante el próximo decenio. A la vez, es importante que España fomente dentro de la Unión Europea una mejora de sus políticas de incentivos en el norte de África, la frontera más caliente del continente.

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