Los problemas de la vuelta al colegio

La Junta, que va a contratar a 6.300 profesores de apoyo, peca de falta de decisión al dejar en manos de los centros el desdoble de las aulas

La Consejería de Educación ha aprobado un primer plan de organización del curso 2020-21 bajo la premisa de que éste debe comenzar de modo presencial en septiembre. Ésta es la recomendación que no sólo hacen los expertos en educación, sino también los profesionales de la salud, que son conscientes de que la vuelta a las aulas es imprescindible para los alumnos, sus padres y la sociedad en general. La Consejería que dirige Javier Imbroda no ha limitado el número de alumnos por aula a 20, pero dotará a los colegios de apoyos extraordinarios de profesores para que se puedan desdoblar cuando el número de estudiantes supere esa cifra y si hay espacio suficiente en los centros. Es en este asunto donde se aprecia una falta de decisión de la Junta, ya que deja en manos de las direcciones de los centros la opción de desdoblar las aulas. Aun así, la Administración andaluza realiza un gran esfuerzo presupuestario, ya que va a contratar a 6.300 profesores de apoyo y a 1.600 personas encargadas de la limpieza y desinfección. Buena parte de este gasto en educación se podrá cubrir con el fondo no reembolsable que el Gobierno central ha creado para las comunidades, que cuenta con 2.000 millones de euros para todos y del que Andalucía recibirá algo más que su peso en la población porque cuenta con un importante porcentaje de escolares del total de España. Es importante que la Consejería que dirige Javier Imbroda haya incluido la enseñanza concertada entre los beneficiarios de esta inversión, a pesar de que las directrices del Gobierno del PSOEy Podemos la excluyen. También es importante que se vaya a nombrar a un docente por centro que se dedicará, en exclusiva, a los asuntos relacionados con la prevención del Covid-19. Ahora bien, este plan no evitará que surjan brotes en algunos colegios cuando llegue el otoño. Lo importante es que alumnos y docentes se mezclen entre sí lo menos posible de modo que el rastreo y los posibles aislamientos se ejecuten con rapidez. Hay que asumir que algunos centros podrán ser cerrados si hay brotes más graves, por lo que es necesario articular planes para que la enseñanza pueda continuar con herramientas digitales.

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