Tribuna

Jesús jordano fraga

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Sevilla

Salto mortal

El régimen bolivariano de Venezuela ha asesinado presuntamente al opositor Fernando Albán. ¿Dónde está la condena de la líder andaluza de Podemos?

A Fernando Albán, mártir de la democracia, in memóriam

LA sucesión imparable de noticias hace que en pocos días se diluya en la nebulosa del pasado un execrable presunto crimen de Estado. El presunto asesinato del opositor Fernando Albán, muerto en sospechosas circunstancias en los Servicios de Inteligencia (Sebin) venezolanos. Sin embargo, es una noticia que no debe pasar desapercibida ni ocultada por crímenes de Estado posteriores -como el asesinato de Jamal Khashoggi. Fernando Albán ha sido presuntamente asesinado por el régimen comunista bolivariano una vez y fusilado mediáticamente otra. Esta segunda muerte después de la muerte física es asesinato civil, ya sin la coletilla presunto. Se preguntará el lector por qué digo respecto del primer crimen "presunto". Mi condición de jurista me obliga a ello. Y la experiencia muestra que incluso cuando toda la sociedad ha condenado a alguien, éste puede ser inocente (recuérdese el caso de Dolores Vázquez, condenada por todos y, sin embargo, inocente). Por eso debemos decir con la rabia contenida, que el régimen presuntamente lo arrojó por la ventana, o que hizo que se arrojara después de una presunta tortura. Probable es todo ello, porque el Sebin tiene como principal misión la represión de la oposición. La segunda muerte de Fernando Albán es sin presunción ya alguna. Es tan deleznable este régimen dictatorial que imputa la condición de pedófilo sin presunción de inocencia al opositor eliminado. Hay que ser retorcido y miserable para denigrar la honra de un presunto asesinado. A mí esto me ha recordado el detalle chino de cobrar la bala a la familia del ejecutado.

Debo ser muy despistado porque se me ha pasado la condena de Podemos o de su líder en Andalucía, Teresa Rodríguez, de este presunto crimen de Estado (Podemos no ha ocultado su público apoyo a Chávez y Maduro, ni viceversa estos tiranos su apoyo a Podemos). Esta muerte sí ha sido condenada por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de ONU.

Serán los tribunales de una (esperemos más pronto que tarde) Venezuela democrática y libre, los que determinen la verdad judicial. Más de medio mundo piensa que este régimen, como toda dictadura desvergonzada, miente. La credibilidad es cero de quien niega que mata opositores, muertes que niegan y luego se ven desmentidas por las imágenes. Por lo demás, los hechos ocurridos en la sede del Sebin son irracionales: un prisionero sin custodia va a los servicios donde hay ventanas; calabozos sin cámaras en contraste con todos los países avanzados. Y la parcialidad en la autoinvestigación se asemeja al caso de Jamal Khashoggi .

Pero, ¿qué ha hecho posible que uno de los países más avanzados de Latinoamérica se haya sumergido en esta noche amarga? Yo tengo claro que el hombre es un lobo para el hombre, pero que la jauría se activa siempre de la mano del populismo y la dialéctica del enemigo. En democracia hay adversarios, no enemigos. Se empieza denigrando, se acaba eliminando. Así se hizo con los judíos en el Tercer Reich, así lo ha hecho el régimen bolivariano con la oposición y así lo están haciendo los nacionalistas con los constitucionalistas. El final siempre es el mismo: se desata la violencia asesina por quien se cree el mensaje a pies juntillas. Por eso es peligroso el tirano régimen bolivariano. Por eso es peligroso el nacionalismo que llama fachas a quien no les vota y José Antonio a Albert Riverra. Por eso ETA mató más de mil personas. Al enemigo se le elimina. El último estadio de esta dialéctica es la santificación de la eliminación y la glorificación de los asesinos "leales" servidores del "Estado".

Yo veo a Maduro como un idiota en la genuina acepción de la palabra. Esto es, una persona que padece idiocia. Y su destino está ya escrito, como el de Ceaucescu, Gadafi, Sadam Husein…. Como jurista deseo que eso no se produzca y sea juzgado por crímenes de lesa humanidad cometidos contra su propio pueblo. España y Europa no pueden quedarse petrificadas en una inacción cómplice ante un régimen dictatorial tirano que ha iniciado una carrera a ninguna parte con las manos manchadas de sangre e infamia.

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