Industria aeronáutica

Airbus tiene carga de trabajo en la Bahía para mantener empleo

  • El nuevo responsable de la multinacional en España garantiza que no habrá cambios en los próximos dos años y aleja el fantasma de reducciones de plantilla a corto plazo

Manuel Huertas, Fernando Alonso y Alberto Gutiérrez, tras su encuentro conjunto con la prensa en Madrid Manuel Huertas, Fernando Alonso y Alberto Gutiérrez,  tras su encuentro conjunto con la prensa en Madrid

Manuel Huertas, Fernando Alonso y Alberto Gutiérrez, tras su encuentro conjunto con la prensa en Madrid

Las dos plantas de la multinacional aeronáutica Airbus en la Bahía, Puerto Real y El Puerto, no verán reducida su plantilla al menos en los dos próximos años, según garantizó en Madrid el nuevo hombre fuerte de la compañía en España, Alberto Gutiérrez, que en una comida ante la prensa tomó el relevo del que ha sido director en los últimos años, Fernando Alonso.

Director entrante y saliente juntos hicieron un balance de lo que ha sido el último año del gigante Airbus, de los retos y los avances. En ese balance se mencionó el fantasma que sobrevoló la compañía, al no concretarse pedidos, de una reducción de su plantilla en España superior a los 800 empleos. Aquello es agua pasada.

“Buscamos fórmulas para no tener que acometer aquel plan, fórmulas que tenían que ver con la movilidad, la flexibilidad. Ganamos tiempo y acertamos. Por ejemplo, Airbus Bahía (la planta de El Puerto) necesitó incrementar su personal al conseguir el contrato para la fabricación de los fan cowls de Boeing”, explicó Gutiérrez, que también esperaba que Puerto Real siguiera con el mismo ritmo en las piezas para todas sus divisiones.

Aunque Airbus cumple ahora 50 años, Gutiérrez y Alonso se fijan en el año 2000, cuando se hicieron cargo de CASA, para medir el crecimiento del gigante aeronáutico en España. “Ahora somos 12.300 trabajadores, de los 129.000 que hay en todo el mundo, lo que supone un crecimiento de un 10% anual. Tenemos que ser conscientes de que no hay ninguna empresa que crezca eternamente”.

"Tenemos que ser conscientes de que no hay ninguna empresa que crezca eternamente"

Con ello alertaba de que a partir de 2020 es posible que se produjeran relevos generacionales, pero ya no son los más de 800 que iban a afectar a sus plantas de Cádiz y Sevilla, sino 300 como mucho y en planes graduales.

Aunque hay unos modelos que funcionan en el mercado con más eficacia que otros, hay proyectos que invitan al optimismo, como el Eurofighter, que va a renovar buena parte de la anticuada flota de Francia, Alemania o puede que los F-18 canarios del Ejército español, o la transformación del 320 en un avión militarizado, cuyos diseños ya están muy avanzados. Con una cartera de pedidos de 7.000 aviones, Alonso calcula que hay carga de trabajo para los próximos diez años.

Los quebraderos de cabeza para una firma que facturó en 2017 67.000 millones de euros vienen de dos lados. Por una parte, el A-400M, cuyo ensamblaje se lleva a cabo en Tablada, en Sevilla, y que en buena medida se ha salvado durante la gestión de Alonso pero que ahora hay que venderlo.

Los sobrecostes han sido un quebradero de cabeza para la compañía, pero Alonso manifestó ayer que “mi querido A-400 por primera vez se ha entragado este año tres semanas antes del plazo previsto y no como otros años que salía a última hora del 31 de diciembre”.

También preocupa la agresiva política de su principal competidor, Boeing, que se ha lanzado a competir en los tanqueros, los aviones que repostan en vuelo y donde la tecnología de Airbus va muy por delante. Pero Boeing cuenta detrás con la administración Trump peleando por echar a Airbus de ese mercado

.Por eso Alonso quiso en su despedida hacer una reflexión acerca del papel que tiene que jugar Europa en este sector “estratégico” y pidió que Airbus, una firma europea que nació antes de de que Europa fuera lo que hoy es, sienta a esa Europa detrás. Del mismo modo, Gutiérrez también miró a la administración española.

“Como bien dice Fernando, éste es un sector estratégico, lo es para Europa y lo es para España. Y al ser estratégico debería ser un sector apolítico en el que siempre se siguiera un camino. Pensemos que lo que no hagamos nosotros lo harán nuestros vecinos. Y, de hecho, ya lo están haciendo”.

Por eso la apuesta por la digitalización lleva a la palabra que más se repitió durante toda la tarde: competitividad. “Aquí no va a venir más carga de trabajo por ningún otro motivo que no sea el de que somos más competitivos que los demás. Ser competitivo se consigue con inversión, con profesionales bien formados y con todo lo que sea cumplir los encargos con la mejor calidad, en los plazos previstos y al coste adecuado”.

"No tenemos prisa por vender nuestra participación en Alestis. Cuanto más tiempo la tengamos más valdrá"

El último nubarrón en un panorama que, comercialmente, sigue siendo bastante brillante, se encuentra en el Brexit. A la pregunta de si España ha pensado, en el caso de una ruptura por las bravas, con competir para quedarse con parte de la fabricación británica, Alonso quiso ser claro diciendo que las cosas no funcionan así. “Sólo en costes pensar en el traslado de la fabricación de las alas sería inviable”. Gutiérrez estuvo de acuerdo: “Ya se ha construido sin fronteras. Más que nada me preocupa la movilidad de las personas. En este sector tan especializado, los impedimentos a esa movilidad serían un gran paso atrás”.

Por último, también se refirieron a Alestis y admitieron que hay tres compañías que se han interesado por tomar la participación que Airbus tiene en esta empresa auxiliar que es "un proveedor estratégico, por lo que antes de realizar la operación hay que cumplir unos requisitos. No tenemos prisa. Cuanto más tiempo sigamos en ella, más valdrá".

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