Provincia

Condenado a 14 años y medio de cárcel por violar a la hija de su pareja

  • El padrastro se obsesionó con la joven, a la que espiaba el móvil para controlar dónde estaba y los mensajes con sus amigos

  • La agredía cuando salían su madre y hermanos

Una persona pasa delante de la sección algecireña de la Audiencia Provincial. Una persona pasa delante de la sección algecireña de la Audiencia Provincial.

Una persona pasa delante de la sección algecireña de la Audiencia Provincial. / erasmo fenoy

La sección de Algeciras de la Audiencia Provincial ha condenado a un hombre a 14 años y medio de cárcel por violar a la hija de su pareja durante año y medio, aprovechando para ello las salidas de la madre de la joven y las actividades extraescolares de sus hermanos. La sala atribuye a D. M. G. un delito de agresión sexual continuado y otro de maltrato en el ámbito familiar, después de considerar probado el estremecedor relato de la joven agredida.

Las violaciones comenzaron cuando la joven todavía era menor de edad. Según explicó, la pareja de su madre, que actuaba como un padre con ella, empezó a controlarla de forma excesiva conforme iba creciendo, obsesionándose con ella. El condenado miraba el móvil de la víctima y llegó a espiarlo, conectando el móvil de la chica con el suyo: la joven veía que le desaparecían conversaciones de Whatsapp que ella no había borrado y se encontraba con frecuencia a su padrastro allá donde iba pese a que el condenado trabajaba poco en Algeciras. Controlaba dónde estaba en cada momento. Y "aprovechando ese conocimiento de la intimidad de la víctima, elegía el momento para obligarla a mantener relaciones sexuales en el domicilio donde ambos habitaban en familia".

La defensa trató de restar credibilidad a la víctima atribuyéndole relaciones simultáneas

La joven explicó a la sala que en una primera ocasión, con 15 años, salió de la ducha en toalla y en su habitación el acusado quiso quitársela, pero entró su madre. Ella no dio importancia al hecho entonces. Con 17 años, al enterarse de que estaba saliendo con un chico, una tarde que estaban solos la llevó a su habitación, la zarandeó diciéndole que "era suya" y no podía estar con nadie más, le quitó el pantalón y la camiseta y la violó a pesar de su resistencia. Quedó toda la semana en shock.

Estos hechos se repitieron durante año y medio cuando no había nadie en la casa. Si estaba uno de sus hermanos, el condenado lo mandaba a sacar a los perros durante tiempo para que se cansaran. De esta forma obligó a la joven a tener relaciones sexuales completas. La víctima no quiso contar nada porque no sabía las repercusiones que podía tener sobre su familia y sobre ella misma, más en un momento de dificultades económicas.

Las últimas veces la víctima ya no se resistía, solo intentaba que durase lo menos posible, su único objetivo era acabar sus estudios e irse. Hasta que un día ella le amenazó con contar lo que pasaba y él reaccionó con gran agresividad y violencia, lo que motivó que sus hermanos llamasen a la Policía Nacional. Y aunque en ese momento no contó lo que ocurría si lo hizo al día siguiente a su familia.

A consecuencia de estos hechos, la víctima presenta secuelas psíquicas compatibles con trastorno por estrés postraumático, dificultad para conciliar el sueño, sentimientos de culpa e incluso ideaciones suicidas.

El condenado negó en el juicio que hubiese mantenido relaciones sexuales con su hijastra y la acusaba de haberlo "querido quitar de en medio". Así se lo había dicho, aseguraba, un supuesto ex novio de la víctima al que encontró en la prisión de Botafuegos. Este joven llegó incluso a declarar junto a su familia en el juicio para demostrar que la víctima estaba manteniendo dos relaciones sentimentales con dos chicos en el momento de los hechos, en una estrategia de la defensa para intentar restar credibilidad a lo manifestado por ella, apunta la sentencia. El condenado llegó incluso a acusar a la joven de mantener relaciones sexuales con su hermano.

La sala "no alberga dudas de las declaraciones" de la víctima, de que estos hechos fueron como cuenta. Y como elementos que corroboran su versión apunta el hallazgo de un paquete por parte de la madre de la víctima con una braguita de ella, un calzoncillo del condenado y una foto de ambos con un lazo. También que la instructora de las diligencias policiales dio credibilidad a su testimonio y que los psicólogos forenses del Instituto de Medicina Legal consideran "probablemente creíble" su relato, siendo esta calificación la máxima que se da a las declaraciones de una víctima.

El médico forense no pudo detectar restos biológicos del acusado por el tiempo transcurrido desde la última relación, tampoco lesiones porque las últimas veces la víctima ya no oponía resistencia. No obstante, sí que remarca que detectó ansiedad, tristeza, angustia y culpabilidad, habituales en este tipo de relaciones forzadas en el marco familiar.

Todos estos hechos son argumentados para condenar al acusado con la declaración de la víctima como prueba de cargo.

La sala impone una pena de 14 años de prisión por un delito de agresión sexual continuado, con la prohibición de acercarse a la víctima a una distancia inferior a 500 metros ni comunicarse con ella por 20 años. Además le obliga a pagar dos indemnizaciones de 20.000 euros por secuelas psíquicas y daños morales. También lo condena por un delito de maltrato en el ámbito familiar a 6 meses de prisión, privación del derecho a tenencia de armas por dos años y prohibición de acercarse a la víctima durante tres años.

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