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Condenado por robar en 2005 tallas religiosas valoradas en 12.200 euros

  • Se enfrenta a una pena de tres años y medio por sustraer bienes de interés artístico en Medina y San José del Valle. Un anticuario ilegal de Bornos también es condenado.

El Juzgado de lo Penal número 1 de Cádiz ha condenado a José L. a tres años y medio de prisión por haber robado varias piezas de interés artístico y cultural –valoradas en 12.260 euros– en una ermita de Medina y en una finca de San José del Valle hace ahora una década. Además, este ladrón vendió la mercancía sustraída a un anticuario ilegal de Bornos, Pedro M., el cual ha sido condenado también por un delito de receptación para el tráfico a un año de prisión y multa de 1.980 euros. 

La sentencia, que no es firme y está recurrida, llega diez años después de que ocurrieran los hechos. Una extensa instrucción ha provocado que tanto las penas solicitadas por el fiscal como las finalmente impuestas a los dos condenados se vean rebajadas de forma notable por las más que evidentes dilaciones indebidas.

La resolución judicial recoge como hechos probados que entre los días 8 y 9 de julio de 2005, José L. acudió a la Ermita de los Santos Mártires en Medina Sidonia, forzó los candados de la puerta de la cancela así como la puerta de la sacristía y sustrajo del interior de la iglesia una figura del Sagrado Corazón de Jesús, tasada en 630 euros, y una imagen tallada en madera policromada de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen, creada en el siglo XVII, de interés artístico y cultural, y tasada en 7.300 euros.

Acto seguido –prosigue la sentencia– José L. acudió a un garaje de la localidad de Bornos donde el también procesado Pedro M. se dedicaba a la venta de antigüedades, si bien no estaba dado de alta para dicha actividad ni llevaba contabilidad, libros ni facturación. Allí José le ofreció la venta de la talla de la Virgen, que el anticuario ilegal adquirió al precio de 400 euros “a sabiendas de la procedencia ilícita de la imagen”.

El 14 de julio de 2005 Pedro M. contactó con otro anticuario al que vendió la imagen de la Virgen con Santa Ana por 4.500 euros (once veces más del precio al que la compró), de los cuales 3.000 se entregaron en efectivo y el resto se permutó en mercancía. Según la sentencia, este anticuario no conocía el origen ilícito de la talla. De hecho, cuando la vendió a un tercero y la Guardia Civil detectó esta compra, el hombre la recuperó y la entregó, siendo devuelta a sus propietarios.  Sin embargo –especifica el magistrado– la figura del Sagrado Corazón no ha sido localizada. 

La noche del 1 al 2 de agosto de 2005 el ahora condenado José L. acudió a una finca en San José del Valle y, aprovechando que la propietaria estaba ausente, forzó la cancela de la puerta y una vez en el interior de la vivienda principal sustrajo una figura de San José con el Niño tasada en 500 euros;un atril de taracea valorado en 450 euros;una figura del Sagrado Corazón tasada en 2.000 euros;una Virgen de Fátima con un precio estimado de 400 euros; el brocal de un pozo de 980 euros, así como dos lámparas, dos cazuelas de cobre y dos cuernas de venado. A continuación forzó la puerta de la vivienda habitual del guarda de la finca y robó de sus interior una escopeta y otros efectos personales.

Por segunda vez el ladrón  contactó con el anticuario ilegal y le vendió varias figuras religiosas. Así le ofreció el San José por 150 euros, el Sagrado Corazón por 300 y el atril de taracea. Con este lote decidió regalar a Pedro la Virgen de Fátima. En cuanto al brocal del pozo, ambos condenados no llegaron a un acuerdo sobre su venta, si bien el anticuario accedió a guardarlo en su local hasta que él mismo o José encontrasen un comprador.

La resolución judicial expone que el 6 de agosto de 2005 el ladrón vendió a un tercer anticuario de El Puerto la figura del Sagrado Corazón por 800 euros y el atril por 220, sin que éste supiera el origen ilegítimo de las piezas. Ambos efectos fueron recuperados y entregados a su propietaria.

Finalmente, en septiembre de 2005 Pedro M. puso en contacto a José L. con un tercer individuo al que vendió el brocal robado en San José del Valle por 2.500 euros, elemento que fue entregado a la Guardia Civil cuando se supo de su procedencia.

El juez entiende que los hechos relatados son constitutivos de un delito continuado de robo con fuerza “agravado uno de ellos por recaer sobre elementos de interés cultural o artístico, y otro por cometerse en casa habitada”. 

En concreto –apunta la sentencia– la imagen de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen es una talla “con valor histórico-artístico catalogada en el inventario de bienes de la Iglesia” que “según la perito Carmen Machuca, estaba pendiente de restauración para ser incluida como Bien de Interés Cultural”. 

El magistrado considera que la principal prueba de cargo contra el ladrón es la declaración del otro procesado, Pedro M., que desde el inicio afirmó que todas las piezas que vendió se las dio José L. “Es jurisprudencia consolidada la que entiende que la declaración de coimputados puede tenerse en cuenta como prueba de cargo cuando es veraz, va acompañada de otros indicios y cuando además el coimputado no se exculpa mediante la misma culpando a otro”; requisitos todos que se dan en este caso. De otra parte, el juez no duda respecto al conocimiento que tenía el anticuario de la procedencia ilícita de los objetos comprados a José:sabía que éste tenía antecedentes por robo y que su única fuente de ingresos eran trabajos esporádicos en obras. Además, Pedro M. no emitió factura alguna que justificase los pagos ni consignó las venta

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