Marroquinería

Ubrique hace negocios con Europa

  • La Cámara de Comercio de Cádiz reúne a 16 compradores internacionales y a 10 empresas del sector de la piel en la Sierra

Un saludo cordial, un apretón de manos y un intercambio rápido de tarjetas de presentación. Ahí comienza el inicio de lo que puede ser una relación comercial duradera en un futuro entre compradores internacionales y productores de la piel de la Sierra. Estos días, Ubrique es una pequeña babel, donde se habla en inglés pero se piensa y mucho en francés, español, griego o austriaco.

“Estamos muy contentos con la profesionalidad, con el producto y la relación que hemos establecido con los productores ubriqueños”, cuenta Miriam Lozano, representante de la empresa Yuzefi, firma muy joven asentada en Londres y que vende artículos, sobre todo bolsos, a todo el mundo. Toda la producción de esta compañía internacional sale de los talleres serranos. Ella representa a uno de los 16 compradores internacionales que han viajado hasta la localidad de Ubrique para participar durante dos días en un encuentro con 10 productores del sector de la marroquinería. En concreto, las empresas o agentes vienen de Reino Unido, Francia, Austria, Suiza y Grecia.

No todos los compradores conocen la manufactura ubriqueña. Así que la Cámara de Comercio de Cádiz, con la disposición de las instalaciones del Centro Tecnológico de la Piel, Movex, ha organizado una Misión Inversa, enmarcada en el Plan Internacional de Promoción 2018, con el objetivo de establecer reuniones directas entre proveedores y compradores europeos y dar a conocer los procesos productivos relacionados con la marroquinería gaditana. La iniciativa, que cuenta con la cofinanciación de los fondos FEDER y la Diputación de Cádiz, se clausurará durante la jornada de hoy.

A la representante de Yuzefi la atiende en este face to face empresarial la firma Dimopel, cuya representante, Laura Domínguez, le cuenta el bagaje de esta compañía serrana, con más de 30 años de antigüedad y unos 220 operarios. Este encuentro está articulado en mesas de trabajo donde proveedores y compradores analizan sus ofertas y demandas. Y donde se abren posibilidades de cara a nuevos pedidos o colaboraciones. Por ejemplo, una firma suiza pregunta a otro proveedor serrano, ALEP Interpiel, por la posibilidad de fabricar moda sostenible, utilizando curtición vegetal y tecnología innovadora. En un segundo, Eusebio Romero, portavoz de ALEP, con sede en Prado del Rey, saca el móvil y certifica con un click a una foto de un artículo que la firma que representa ya trabaja en esta liga.

En este intercambio se dan cita grandes empresas, pequeñas muy especializadas o también jóvenes diseñadores y blogueros que utilizan nuevos mecanismos de comercialización adaptados a un nuevo público comprador. Manuel Álvarez, director del área de Internacional de la Cámara de Comercio de Cádiz, explica que el sector de la moda está experimentado un nuevo cambio y con ello, los procesos productivos de la marroquinería se han de adaptar a los mismos. Por ejemplo, dice que “hay que responder a demandas muy cortas, en plazos muy cortos, que incorporan una innovación y un diseño al que no estábamos acostumbrados”, añade.

Y, por tanto, está cambiando la manera de producir en la marroquinería que está pasando de fabricar las dos clásicas temporadas (otoño-invierno y primavera-verano) a cuatro, añadiendo las pequeñas tiradas. Y ahí los pequeños talleres están captando, también, trabajo de jóvenes diseñadores y de blogueros con influencias sin que media las grandes empresas.  Álvarez habla de otra tendencia: las empresas no fabrican para vender sino que venden primero y luego fabrican. Se diseña un producto, se comercializa a través de redes sociales y alguien que quiere comprar se apunta en lista de espera y es entonces cuando se empieza a fabricar con esa tesorería, dando caché a las firmas. En este sentido, esta misión inversa refleja por dónde se moverá el sector en estos años.

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