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El Vapor,como el Ave Fénix

  • La empresa Motonaves Adriano muestra por primera vez el proyecto de reparación de la embarcación, que se dará a conocer públicamente dentro de pocas semanas

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A finales del mes de octubre de 1929, coincidiendo con los albores de la Gran Depresión y una  profunda recesión económica que se prolongaría hasta finales de los años 30 del siglo pasado, se producía en el muelle de San Ignacio de El Puerto de Santa María una explosión en el Vapor Cádiz, el último barco de vapor que continuaba por esas fechas prestando servicio de pasajeros en la Bahía. La necesidad de unir los municipios de Cádiz y El Puerto fue resuelta entonces gracias a la motonave Adriano I, que en esas fechas prestaba servicio marítimo de pasajeros entre Sanlúcar de Barrameda y Sevilla, con motivo de la Exposición Iberoamericana de la capital hispalense. Fue el propio Rey Alfonso XIII, por mediación del entonces alcalde de Sevilla, Manuel Hoyuela, quien ayudó a resolver la falta de transporte marítimo entre Cádiz y El Puerto proponiendo a Motonaves Adriano que se hiciese cargo del servicio, pasando a ser  conocido el nuevo barco  como el Vaporcito, por su menor eslora frente al Vapor Cádiz, pese a que ya estaba equipado con un motor de explosión.

 

Ahora, coincidiendo con la actual crisis económica, la historia se repite. El 30 de agosto del 2011 se hundía en el Muelle de Levante de Cádiz el popular Vaporcito, que ya estaba en su tercera generación con el nombre de Adriano III. Un año después de su hundimiento Motonaves Adriano, la empresa armadora del barco (que ha mantenido el nombre de la firma que hasta el hundimiento de la nave  regentaba  Antonio Somorrostro) trata de que resurja como un Ave Fénix, esta vez no con un barco nuevo sino recuperando el Adriano III tal y como salió de los astilleros de San Adrián (Vigo) en el año 1956. 

 

La empresa liderada por el economista Manuel Ramos y el ingeniero naval José Ruiz, al frente de un equipo mucho más amplio, tiene previsto presentar públicamente dentro de pocas semanas el proyecto de recuperación de la motonave -que ya ha sido dado a conocer a la Capitanía  Marítima-  con una ponencia sobre el proceso de recuperación técnica del barco.

 

Para el empresario Manuel Ramos Oliva "las crisis económicas suponen cambios y no solo tienen peligros, sino también oportunidades. La creatividad es la herramienta para manejar la crisis, de la misma forma que la sabiduría y el conocimiento lo son para el progreso", señala.

 

Ahora, después de 82 años de línea regular de pasajes entre Cádiz y El Puerto, el nuevo Adriano III pretende convertirse en un embajador turístico de la provincia de Cádiz.

Sus nuevos gestores consideran que el servicio regular entre ambas ciudades está hoy de sobra cubierto por los catamaranes del Consorcio Metropolitano de Transportes de la Bahía de Cádiz, de manera que el proyecto en el que han volcado sus esfuerzos tiene unos objetivos eminentemente turísticos. Para Manuel Ramos "el respeto por las tradiciones, la cultura y el patrimonio marítimo puede ser fuente de riqueza y un elemento generador de empleo", de manera que con un plan de acción bien meditado y definido la empresa Motonaves Adriano trata de demostrar que "con escasos recursos, pero con ilusión, esfuerzo, trabajo, inventiva, tesón y sacrificios, se puede salir de una crisis empresarial".

 

Los trabajos de recuperación del Vaporcito comenzaron a principios de este verano en las instalaciones del Varadero Guadalete, en plena ribera del río portuense, después de haber pasado tras el hundimiento de la nave por los astilleros de Navantia en San Fernando.

 

Tras las dificultades iniciales (el barco había sufrido mucho y a eso hay que añadir además los años de servicio que arrastraba) los trabajos avanzan ahora a buen ritmo, una vez que previamente se había desarrollado una pesada labor de análisis del estado de todas y cada una de las piezas de la nave.

 

La intención de la empresa es que el nuevo Adriano III pueda estar navegando de nuevo por las aguas de la Bahía para el próximo año, aunque sus responsables no se quieren aventurar a dar una fecha, tratándose de un trabajo tan complicado y que en buena medida tiene un gran componente artesanal.

 

La intención del armador es ofrecer de cara al futuro la nave para que pueda ser utilizada en recorridos turísticos tanto por la Bahía de Cádiz como por la Costa Noroeste, comarca que se ha interesado por contar con el Vaporcito como reclamo turístico y que de hecho ha concedido a la empresa incluso una subvención.

 

También el Ayuntamiento de El Puerto ha mostrado siempre un gran interés porque la célebre nave siga manteniendo la ciudad como puerto base, algo que a fecha de hoy aún no está cerrado.

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