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Vuelve Paquiqui

  • Un nieto de Manuel Sierra, el famoso empresario Paquiqui de San Fernando, pone en marcha una fábrica artesanal de conservas de pescado en San Fernando. En ella recuperará las recetas que dieran fama a su abuelo

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El número 21 de la calle Fresadores del polígono Fadricas en San Fernando se ha convertido durante las últimas semanas en un constante ir y venir de personas. Un hervidero de reencuentros, anécdotas y vivencias compartidas. Manuel García Sierra, nieto de Manuel Sierra Moreno, Paquiqui, el que fuera propietario de la fábrica de conservas de caballa más famosa de La Isla desde los años 50, recupera el negocio familiar lanzando al mercado 'Conservas del abuelo Paquiqui'.

Y un aluvión de allegados, antiguos trabajadores y clientes del mítico negocio isleño han decidido de manera espontánea celebrar este regreso con la familia Sierra. Visitas y llamadas telefónicas se prodigan sin cesar en la nueva sede de la conservera. La expectación y alegría son más que palpables.

Abrumado a la par que emocionado ante tantas muestras de cariño, Manuel García Sierra se muestra orgulloso de este proyecto empresarial que lanza al mercado en homenaje a su abuelo. "Tal y como él hacía, vamos a trabajar con pescado fresco de la Bahía de Cádiz. En un principio solo caballa, que venderemos en aceite de girasol, oliva y en tomate. Eso sí, siempre respetando la misma fórmula artesanal de aquel entonces".

Paquiqui fundó en 1952 la conservera Virgen del Carmen. Unas doscientas personas, según recuerda Manuel, trabajaron durante casi medio siglo en la histórica fábrica que se ubicaba en la isleña calle Cantillo y donde producía "unas conservas de caballa, melva y atún de tal calidad que llegaron incluso a exportarse a Italia y Francia, todo un bombazo en aquella época". En los años 90 las conservas dejaron de hacerse en San Fernando. En la actualidad la marca 'Virgen del Carmen' la comercializa la Conservera de Tarifa, una prestigiosa firma conservera del Campo de Gibraltar.

El goteo de personas no cesa. Mientras, Manuel incide en la "satisfacción" que le produce la reacción de aquellos que ya han probado las primeras muestras de 'Conservas del abuelo Paquiqui'. "Que te digan 'he vuelto 40 años atrás' tras llevarse a la boca nuestras caballas es una sensación indescriptible para mí", confiesa Manuel ante la atenta mirada de su madre, Carmen Sierra. Señalan, además, que han recuperado la receta original del abuelo.

Carmen es hija de Paquiqui y ha sido la principal mentora de Manuel a la hora de emprender esta aventura empresarial. "Sin ella nada de esto hubiera sido posible. Mi madre trabajó muchos años con mi abuelo, fue la encargada de la fábrica antigua. Su ayuda ha sido fundamental", explica Manuel.

De ella ha aprendido el nieto de Paquiqui a limpiar, preparar y envasar filetes de caballa siguiendo la fórmula primigenia de la histórica conservera. Aunque Manuel no se dedicará a ello. Será su propia madre y tres antiguas empleadas de la empresa de su abuelo las que se encargarán de hacerlo para 'Conservas del abuelo Paquiqui'. Además se unirán al equipo dos personas más en la zona de recepción y cocción.

Por su parte, Manuel estará bien atento al mimo y dedicación con la que, a modo de declaración de intenciones, afirma que se tratará a toda la mercancía que entre en la conservera. El nieto de Paquiqui pretende realizar "una verdadera apuesta por la calidad", descabezando el pescado de manera manual, cambiándole el agua en numerosas ocasiones hasta que salga totalmente limpia y adecuando el tiempo de cocción del pescado a su tamaño y dureza.

"Así nos lo enseñó mi padre", apostilla Carmen quien sabe a ciencia cierta "que el secreto de una buena conserva está en su pureza y esto solo se consigue si se trabaja de esta manera manual".

La hija de Paquiqui tenía tan sólo 17 años años cuando comenzó a ayudar en la fábrica familiar y, aún a día de hoy, es capaz de cerrar los ojos y recordar con exactitud el genuino olor a pescado que invadía la conservera, los silencios de las cuatro de la tarde para oír la radionovela 'Lucecita' y el alboroto entre los trabajadores cuando desembarcaban los barcos. "Trabajábamos muchas horas pero el ambiente en la fábrica era muy bonito, nos sentíamos todos como una gran familia".

Carmen interrumpe su relato. Entran nuevos conocidos en las instalaciones de 'Conservas del abuelo Paquiqui' y saludan afectuosamente a Manuel. "Imaginaos lo que supuso para mí que mi hijo me dijera hace un año que quería recuperar el negocio", les confiesa su madre emocionada. "Mi padre comenzó siendo un mariscador normal y corriente, pero era muy inteligente y buscavidas".

Fue este carácter avispado y su capacidad innata para los negocios los que convirtieron a Paquiqui en unos de los más importantes empresarios que ha conocido San Fernando a lo largo de su historia, contando en su propiedad, además de con la conservera, con numerosos barcos y salinas, e incluso un cine. "Tuvo un gran ojo comercial y ayudó a mucha gente con su fábrica. Y no solo en La Isla sino también en muchos sitios de la provincia, por eso se le recuerda con tanto cariño".

Un afecto que hoy recibe su nieto y que pretende devolver a través de la cuidadosa elaboración de unas latas de conservas que mantienen el mismo formato que las de antaño: doradas y con una capacidad de un kilo y doscientos gramos. Aunque eso sí, con la silueta del abuelo Paquiqui y su inseparable sombrero impresa en su parte frontal. "Vamos a empezar desde la humildad con una producción cortita y cuidada, poniendo valor en la esencia tradicional y la calidad del producto", concluye Manuel García quien no descarta incluir en el futuro nuevas variedades a 'Conservas del abuelo Paquiqui' como la melva o algunos productos innovadores. "Todo se andará".

Entre nuevos abrazos y felicitaciones, Manuel confirma que la primera partida de doscientas latas de caballa que sacó a la venta a modo de sondeo el 12 de septiembre en San Fernando se agotó en tan sólo media hora. Por ello, en 'Conservas del abuelo Paquiqui' ya trabajan con ahínco de cara a la próxima partida, más contundente, que alcanzará las 700 latas y que estará en el mercado la próxima semana. "Estamos muy felices", sentencia Manuel. Y no es para menos. Un gran arranque el de la conservera isleña. Ante él, hasta el propio Paquiqui se quitaría el sombrero.

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